Grandes y antiguas comunidades indígenas americanas, como los mayas, los aztecas y otros vecinos, jugaron pelota mucho antes de que los europeos llegaran al continente.

En la actualidad, los arqueólogos han reunido suficiente información sobre el tema: excavaciones de juegos de pelota históricos, documentos del período colonial escritos tanto por europeos como por indígenas que aprendieron a escribir en inglés o en español. También la iconografía ha proporcionado evidencias con glifos indígenas que representan la dinámica del juego y sus jugadores

Sobre el juego se conoce poco aún, pero a lo largo de la historia se han generado algunas dudas que hasta hace poco inquietaban a los curiosos del tema.

Por ejemplo, ¿es cierto que los ganadores o los perdedores de dicho juego se sacrificaban? ¿Los aros en las canchas de pelota hacían el mismo papel que los aros de baloncesto de hoy en día?

Christophe Helmke, profesor asociado del Instituto de Estudios Transculturales y Regionales de la Universidad de Copenhague, dio respuesta a ambas preguntas recientemente, según informa una nota del portal Live Science.

La respuesta es no

Helmke asegura que la respuesta a ambas preguntas es no.

Lo más probable es que en la dinámica de sus juegos de pelota el objetivo no fuera atravesar el aro del equipo contrario, aunque quizás ocurrió más de una vez.

De igual forma, es poco probable que los jugadores fueran sacrificados. “Hubiera sido realmente horrible si tus mejores jugadores fueran sacrificados todo el tiempo”, dijo Helmke mientras explicaba algunos detalles sobre el juego.

¿En qué consistía el juego de pelota de los Mayas?

Piedra con escena del juego grabada. El objetivo del juego parecía mantener la pelota en movimiento con el cuerpo, sin manos ni pies.

La evidencia demuestra que el juego tuvo una gran importancia en las Américas precolombinas y se extendió en toda la región. Se jugó tanto en el norte como el suroeste de Estados Unidos, en Arizona y Nuevo México. También en todo México, América Central y el Caribe, e incluso en Colombia, al el norte de Sudamérica.

A pesar de que las reglas probablemente variaran de acuerdo a la zona, todos tenían algo en común: se jugaba en un campo en forma de “I” que funciona como un callejón de juego. La parte superior e inferior de la “I” representaba las zonas finales en las que los jugadores podían anotar.

El callejón estaba elaborado de materiales rústicos y resistentes como adobe, yeso pulido o piedra caliza. A ambos lados, había terrazas inclinadas que cumplían la función de mantener la bola en juego en caso de que esta saliera de la cancha.

“Puedes jugar el juego de pelota sin esas estructuras inclinadas, pero es mucho más difícil porque simplemente sale del campo”.

Helmke señala que estas terrazas estaban diseñadas de modo que definiera la forma del rebote de la pelota. De modo que, mientras más inclinada estuviera la estructura, más rápido rebotaba la pelota y aumentaba el ritmo del juego:

“Hemos intentado hacer re-creaciones del juego. Encontramos que la pendiente dicta cuánto rebota la pelota. Cuanto más inclinada es la inclinación, más rápido es el ritmo del juego, más rápido rebota la pelota. Cuanto más obtuso es el ángulo, más fácil es”.

Las canchas de los Mayas son una obra maestra

El arqueólogo asegura que las canchas son “más una obra maestra”.

Hasta el momento se conocen aproximadamente 1,500 canchas de pelota cuyo tamaño varía. Una de ellas se encuentra en la reconocida Chichén Itzá, en la península de Yucatán, en México, la cual mide 316 pies de largo y 98 pies de ancho (96.5 m por 30 m).

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La mayoría de las canchas de pelota de tamaño estándar tienen aproximadamente 65 pies, es decir, 20 m de largo, que equivalen a cinco veces más cortas de un campo de fútbol.

Helmke considera que no se puede jugar en realidad a causa de la distancia, que era demasiado grande como para devolver la pelota a otro jugador sin que rebotara en el suelo.

Las reglas del juego de pelota de los indígenas

Es poco probable que los juegos consistieran en pasar la bola por el aro, aunque pudo haber ocurrido.

Diego Durán, un fraile dominicano, entrevistó a varios ancianos indígenas para obtener información sobre el juego.

Según sus escritos que datan de la década de 1570, los aztecas conformaban dos equipos que competirían entre sí golpeando la pelota con sus cuerpos, más no con sus manos ni sus pies. El objetivo principal parecía ser mantener la bola siempre en movimiento.

Para ganar puntos, los equipos debían llevar la bola hacia la zona final. También, si el equipo contrario cometía una infracción.

El Metropolitan Museum of Art de la ciudad de Nueva York, tiene evidencia de que arte Maya en el que se muestra a los jugadores de pelota que esperan golpear la pelota con sus caderas incluso.

Aunque como hemos dicho, la regla podía variar en otras regiones, en las que los jugadores usaban paletas de madera para golpear la bola.

Utilidad del juego en su sociedad

De acuerdo a la información suministrada por Helmke, la realeza solía asistir a los juegos e invitaba a otros miembros de la realeza de comunidades vecinas como una muestra de lealtad.

De manera similar a como ocurre en la actualidad, los indígenas apostaban grandes sumas de dinero, e incluso ropas durante estos eventos.

Pero más allá de eso, el juego de pelota representaba un deporte solar para los jóvenes aztecas. También, un juego público al que asistían muchos espectadores; o un ritual de gladiadores, en el que los prisioneros podían ser asesinados; o bien una recreación del conflicto cósmico entre los planetas, sobre los cuales eran fieles observadores.

La dinámica también era vista como un juego que podrían jugar los dioses, de acuerdo a un estudio realizado en 1987 en la revista Res: Anthropology and Aesthetics.

El mito en torno al sacrificio humano

Según Helmke, los sacrificios no eran parte integral del juego. A veces podía haber un cautivo que se ejecutaba al final de este, a causa de la gran cantidad de espectadores que asistían. Pero este no era asesinado a causa del juego.

La concepción de que al final de los juegos de pelota de estas comunidades se sacrificaban personas proviene del Popol Vuh, una famosa epopeya que presenta el mito de la creación de uno de los pueblos mayas.

Popol Vuh significa “libro de la gente” y empezó como una anécdota contada, que posteriormente pasó a su forma escrita gracias a un líder indígena. Luego fue recopilada por el fraile dominicano Francisco Ximénez a principios del siglo XVIII.

En la historia, las deidades del inframundo riñen en un juego de pelota contra los humanos, a quienes terminan decapitando. Luego, los gemelos de uno de los héroes que asesinaron las deidades se enfrentan a ellas, desmembrándolas y otorgando la victoria a los humanos.

Por otro lado, la creencia del sacrificio humana también tiene origen en las manifestaciones artísticas que se observan en algunas canchas, con cráneos y huesos.

Aún el día de hoy los indígenas practican este juego, aunque no se sabe qué tan parecido sea al que jugaban sus ancestros.

Referencias: 

Did the Maya Really Sacrifice Their Ballgame Players? https://www.livescience.com/65611-how-to-play-maya-ballgame.html

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