La bicicleta es uno de los desarrollos tecnológicos que ha marcado más la historia de la humanidad desde su lanzamiento hace aproximadamente 200 años.

Su influencia ha sido reconocida a nivel ambiental, por representar un medio de transporte amigable con el ambiente, y principalmente en la salud, ya que permite mantener el cuerpo humano activo.

Sin embargo, muy pocos conocen su papel en la liberación femenina a lo largo de los años. La misma Susan B. Anthony escribió en 1896 que a su parecer, esta máquina “ha hecho más para emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo” y que “se regocija cada vez que ve a una mujer pasear en bicicleta“.

Por eso, aprovechando la víspera del Día Mundial de la Bicicleta a celebrarse el 3 de junio, comentaremos algunos datos curiosos sobre la historia de la bicicleta y la forma en que esta sirvió a las luchadoras del siglo XIX y XX para empoderar a las mujeres del presente.

La primera bicicleta era solo para hombres

“Penny farthing”, la primera bicicleta, se lanzó para uso exclusivo de los hombres. Fuente: Biblioteca del Congreso.

Las primeras bicicletas fueron desarrolladas a principios del siglo XIX, y se lanzaron como un accesorio exclusivo para los hombres.

De hecho, el primer modelo, conocido como el “agitador de huesos”, “penny farthing”, “hi-boy,” y hasta “ordinario”, se comercializó como un accesorio machista en la época hacia la década de 1890. Esta tenía la rueda delantera exageradamente grande en comparación con la rueda trasera

Las razones estaban ampliamente relacionadas con la forma de montarlas. Para andar a caballo, las mujeres debían sentarse de lado en una silla de montar, lo cual se consideraba la forma delicada acorde al género.

A pesar de ello, existe evidencia de que las mujeres parisienses aventureras se desplazaron en esta bicicleta alrededor del Bois de Boulogne, el parque más grande de París.

Luego apareció la “bicicleta de seguridad”, cuyas ruedas eran del mismo tamaño y sus neumáticos inflados. Esta se consideraba más apropiada para los niños, y también para las mujeres.

La invención de la bicicleta de seguridad cambió drásticamente la percepción machista de este vehículo. Según señala una editorial de 1896, citando a un libro de ciclismo llamado Wheels of Change (Ruedas de cambio), la bicicleta tenía más importancia para las mujeres que para los hombres en aquel momento:

“Para los hombres, en un principio, la bicicleta no era más que un juguete nuevo, otra máquina agregada a la larga lista de dispositivos que conocían en su trabajo y juego. Para las mujeres, era un corcel en el que cabalgaban hacia un mundo nuevo”.

El papel de la bicicleta en la liberación sexual de la mujer

Póster publicitario para bicicletas. Cycles Clément, Paris. Fuente: Biblioteca del Congreso.

Como es de esperar, la poca aceptación inicial de la bicicleta para las mujeres era la forma de montarla. Para el siglo XIX aún existía mucho tabú respecto a la sexualidad, la cual era censurada mayormente para “proteger la virtud femenina”.

En primer lugar, muchos pensaban que si las mujeres montaban bicicleta, comenzarían a tener orgasmos en todas partes, lo cual, de acuerdo a la visión de la sexualidad de la época, era algo incorrecto, inaceptable.

La invención de la bicicleta de seguridad jugó un papel crucial en la liberación de la mujer, no solo por permitirles desplazarse por sí mismas sin depender de otros, sino también en el aspecto sexual.

La actriz Susan Peters en una foto publicitaria de la película Random Harvest (1942).

Andrew Denning, en su libro The Fin-De-Siecle World, señala que los conservadores de la época intuyeron que la bicicleta estimularía la sexualidad femenina, puesto que al estar sentadas sobre su asiento recibirían diferentes estímulos.

“Los tradicionalistas fulminaron contra la idea de la bicicleta como un instrumento que instigaría un despertar sexual, ya sea personal, ya que muchas personas expresaron inquietud por una mujer sentada en un asiento de bicicleta experimentando los choques y las vibraciones de la carretera, o socialmente, cuando las bicicletas les dieron a las mujeres la libertad de escapar de los ojos vigilantes de los padres y chaperones”.

Sin embargo, no solo el contacto con el asiento causaba preocupación. Como señala Denning, el simple hecho de poder desplazarse suponía una posibilidad de escape de la vigilancia de sus padres, quién sabe si para algún amorío.

Pensaban que la bicicleta hacía a las mujeres más o menos aptas para la maternidad

No todos los tradicionalistas del siglo XIX estaban en contra de que las mujeres usaran la bicicleta.

De hecho, también comenzó a creerse que el ejercicio que implicaba montarla y andar en ella también podía desarrollar sus cuerpos para “hacerlas más aptas para la maternidad”.

Por otro lado, también existían casos totalmente contrarios. Cuando las mujeres iban a consulta para corroborar aquella afirmación y obtener la aprobación para manejar bicicleta, los médicos les advertían que esta podría lastimar sus entrañas y hacerlas vulnerables a muchas enfermedades, como la tuberculosis y la gota.

Y una de las creencias más divertidas era aquella que relacionaba el uso de la bicicleta con menor femineidad. Y es que la expresión tensa y de concentración que inevitablemente expone quien la conduce, ya sea pendiente de los obstáculos o del tráfico, acababa con la belleza y la delicadeza característica de la mujer.

A pesar de ello, las mujeres siguieron andando en bicicleta.

La bicicleta influyó hasta en la forma en que vestían las mujeres

La adopción femenina de la bicicleta condujo a un cambio radical del vestuario para evitar accidentes y pedalear cómodamente. Fuente: London Stereoscopic Company

Pocos los saben, pero este maravilloso invento también influyó en la modificación radical de la moda femenina.

La llegada de la bicicleta estimuló el abandono de las faldas largas y restrictivas de la moda tradicional, aunque muchas de ellas seguían disfrutando del decoro de estas aunque resultaran poco prácticas para la tarea.

Sin embargo, las faldas largas culminaron su papel a finales de 1868. En este año, se celebró la primera carrera de ciclismo de mujeres registrada en la historia, en Francia. Durante el evento, muchas de las competidoras vestían faldas escandalosamente cortas con las cuales podían pedalear de manera más eficaz y, sobre todo, podían evitar accidentes.

¿Por que los hombres hacen menos quehaceres que las mujeres?
The Kaufmann Troupe. Mujeres vistiendo trajes ciclistas modernos en 1900.

Sarah Bernhard, una reconocida actriz francesa de teatro y cine, creía que la bicicleta podría transformar nuestra forma de vida más profundamente. Según reseña Victorian and Edwardian Fashions from “La Mode Illustrée”, una revista de moda, Bernhard veía en las niñas y jóvenes que pedaleaban en espacios abiertos una añorada libertad que las alejaba de los deseos tradicionales de vida doméstica.

Uno ve a las grandes damas y las cocottes (prostitutas elegantes) en ruedas vestidas por igual” señaló The Ilustrated American entonces.

La mujer que se negó a volver a usar falda en bicicleta

Helena Swanswick, una reconocida periodista pacifista y feminista de origen británico que andaba en bicicleta, se negó a usar la falda nuevamente después de un accidente durante un paseo. En uno de sus escritos, narra:

“Mi falda larga era una molestia e incluso un peligro. Es una experiencia desagradable que te lancen a los setts de piedra y descubras que la falda ha sido enrollada con tanta fuerza alrededor del pedal que uno ni siquiera puede levantarse lo suficiente para desenrollarla. Pero nunca tuve el coraje de andar en calzones, excepto a la altura. Entonces, oh, entonces, canté, jubilándome con Clärchen: “¡Welch Freud ‘ohne Ende Ein Mannsbild zu sein!” (¡Qué glorioso éxtasis para ser un hombre-hombre!) En Dieppe vimos a mujeres a la moda con pantalones anchos como holandeses, paseando por los terrenos del casino. Pero esa moda nunca se puso de moda aquí”.

Fue en ese momento en que aparecieron los disfraces de bicicleta llamados ciclistas de flores, una vestimenta que todavía llegaba a los tobillos y eran bastante voluminosos, pero que estaban mucho más adaptados a la actividad. Con estos, las mujeres podían moverse más y mejor, y eran mucho más seguros para ellas.

Hombres contra la moda de bicicleta para mujeres en la década de 1890

The New York Times informó en esta misma década que las parisinas habían tenido una mejor recepción para con los trajes de ciclismo, aunque solo una de ellas se había atrevido a utilizar bombachos mientras montaba su bicicleta en Newport. Únicamente durante la noche.

Pero tal como escribió Swanswick, este vestuario no fue tan bien acogido ni por las mujeres ni por los hombres. De hecho, en Nueva York, en 1895, una sociedad conformada únicamente por hombres aplicó la resolución de no hablar nunca con mujeres desvalidas y tratar de “hacer que tales disfraces sean impopulares“.

Otro evento que contrasta solo un poco la posición de los neoyorquinos para entonces fue un documento publicado por Atlantic en 1897, en el que el caballero WJ Lambton opina sobre la forma de las piernas y los tobillos de las mujeres ciclistas en varias ciudades de los Estados Unidos.

Mujeres contra el ciclismo

Irónicamente, no todas las luchadoras feministas estaban a favor de la bicicleta. Un caso muy conocido es el de Charlotte Smith, del condado de Lawrence, una mujer que encabezó varias campañas en defensa de las mujeres trabajadoras y abogó por la educación de las mismas con el establecimiento de escuelas, se declaró abiertamente en contra de este medio de transporte.

Dirigiéndose al Congreso, Smith declaró que las bicicletas eran “del diablo” y que lucharía junto con otros activistas para impedir que las mujeres tuvieran acceso a estas. Sin embargo, como ha evidenciado nuestro mundo actual, sus palabras no tuvieron mayor efecto.

La bicicleta como símbolo de liberación femenina desde hace más de 100 años

Ilustración de la “Mujer Nueva” que usaba pantalones y realizaba diferentes actividades en bicicleta. Fuente: Biblioteca del Congreso.

El final del siglo XIX y el inicio del XX estuvieron repletos de manifestaciones artísticas relacionadas con la liberación femenina. Las caricaturas de la época presentaban con frecuencia a mujeres ciclistas que fumaban, iban a protestar, luchaban por obtener derecho al voto, mientras vestían ropa masculina y dejaban a sus hijos en casa con sus esposos.

De esta forma, las mujeres que manejaban bicicleta eran ejemplos de la Mujer Nueva, esa que no necesariamente aspiraba la maternidad, que no quería privarse de obtener educación ni de involucrarse en asuntos políticos.

A propósito de ello, en 1895, la escritora británica Louise Jeye exclamó:

“Hay un nuevo amanecer de emancipación, y es producido por el ciclo. Libre para rodar, libre para girar en el glorioso país, libre de chaperones… la joven de hoy puede sentir la verdadera independencia de sí misma y, mientras está construyendo su mejor constitución, está desarrollando su mejor mentalidad”.

Estudiantes universitarios de Cambridge colgaron una efigie de la “Mujer Nueva” en bicicleta en protesta contra su admisión en la institución. Fotografía de Hulton.

Tal ha sido el impacto de la bicicleta en la historia del empoderamiento femenino que en 1897, cuando los estudiantes universitarios de Cambridge protestaron contra la admisión total de mujeres en la institución, colgaron una efigie de una “Mujer Nueva” en una bicicleta desde una ventana en la Plaza del Mercado.

Mujeres sufragistas en bicicleta

Mujeres que abogaban por el derecho al sufragio montaban bici para divulgar su solicitud.

Como muchos saben, antes las mujeres no podían votar. Y por increíble que parezca, la bicicleta también aportó mucho en la lucha por el derecho al sufragio como un medio práctico para hacer campaña y divulgar ideas.

Las sufragistas inglesas andaban en bicicleta con pancartas que decían “Votos para mujeres” en la década de 1910. En otra ocasión, estas también bloquearon motocicletas con sus bicicletas.

Para ellas esta herramienta era tan valiosa y útil que incluso lanzaron una bicicleta especial con un medallón de libertad para su movimiento, cuyo modelo apareció en la revista Votos para mujeres.

Sin lugar a dudas, la invención de la bicicleta jugó un papel trascendental en las luchas por la igualdad de géneros de los siglos pasados y, aunque poco conocida en la actualidad, sigue latente en la Mujer Nueva del siglo XXI.

Referencias:

The Feminist History Of Bicycles. https://www.bustle.com/p/the-feminist-history-of-bicycles-57455

Library of the Congress. https://www.loc.gov/

Freewheeling to equality: how cycling helped women on the road to rights. https://www.theguardian.com/lifeandstyle/womens-blog/2015/jun/18/freewheeling-equality-cycling-women-rights-yemen-bicycle-liberation

How the Bicycle Paved the Way for Women’s Rights. https://www.theatlantic.com/technology/archive/2014/06/the-technology-craze-of-the-1890s-that-forever-changed-womens-rights/373535/

Charlotte Smith’s War on Bicycling Old Maids. https://www.adirondackalmanack.com/2012/07/charlotte-smiths-war-on-bicycling-old-maids.html

Victorian and Edwardian Fashions from “La Mode Illustrée”. https://books.google.co.ve/books?id=Ejh4jlhad3IC&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false

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