Muchos hemos escuchado sobre la importancia de dormir bien y suficientes horas para mantener una buena salud. También sobre respetar los horarios de las comidas.

Todas estas actividades forman parte de la vida diaria de todos los seres humanos, sin embargo, nuestro estilo de vida actual, agitado, muchas veces dificulta que sigamos al pie de la letra este tipo de recomendaciones.

Cuando no existía la energía eléctrica, las personas aprovechaban la luz solar para realizar todas sus actividades durante el día, y una vez se metía el Sol, las horas de la noche se empleaban mayoritariamente para el descanso.

En la actualidad, la energía eléctrica ha permitido a la humanidad trasladar sus actividades a horas nocturnas también, independientemente de si hay o no luz solar afuera.

Ahora bien, esto no solo ha sido provechoso para la economía. Sí, muchos negocios funcionan en las noches, las personas pueden reunirse con sus intereses sociales luego del trabajo, que por lo general termina al final de la tarde, e incluso pueden conseguir otro trabajo para generar más ingresos.

Sin embargo, también tiene un efecto negativo muy importante.

El ciclo de luz y oscuridad bajo el cual funciona la Tierra está presente en nuestro ADN. Desde tiempos ancestrales, tenemos un “reloj biológico” que establece los estándares de temperatura corporal, sueño, niveles hormonales, entre muchos aspectos de vital relevancia para nuestra existencia. Todos estos siguen ciclos de aproximadamente 24 horas.

Un estudio titulado “Tiempo de puesta del sol y los efectos económicos de jetlag social: la evidencia de las fronteras de la zona horaria de EE.UU.” revela que la falta de coincidencia de nuestras actividades con nuestros ciclos circadianos tiene influencia negativa en nuestra salud.

“La rápida evolución hacia una sociedad de 24 h desafía la capacidad de los individuos para conciliar los horarios de trabajo y las necesidades biológicas. La investigación epidemiológica sugiere que el tiempo social y biológico se está separando cada vez más (“desfase social”)”.

¿Qué es el ritmo circadiano?

El ritmo circadiano es un ciclo innato de casi 24 horas bajo el cual se rige casi toda forma de vida en el planeta Tierra: plantas, animales y toda clase de organismos. Todos ellos presentan cambios rítmicos en su fisiología en la cual tienen influencia los cambios del ambiente. Es algo similar a lo que conocemos vulgarmente como el reloj biológico.

Jet lag social, el “desfase social”

Interrumpir las horas de sueño nocturnas para otras actividades con luz eléctrica altera los ritmos circadianos.

El Jet Lag Social, también conocido como “desfase social” es un término que se emplea en la actualidad para referirse a las grandes diferencias que hay en los horarios de nuestras actividades con los horarios de nuestro cuerpo. Por ejemplo, las diferencias de sueño de los fines de semana con los de los días de la semana.

Es necesario que exista una sincronización de las actividades sociales con nuestro tiempo biológico. Esto a raíz de que hay suficiente evidencia para atribuir muchas enfermedades graves, la depresión y otros trastornos de ánimo, con la interrupción crónica del ritmo circadiano.

La evidencia de que la zona horaria puede afectar la salud

Las personas del lado derecho de la zona horaria, donde se pone el sol más tarde, presentaron mayor riesgo de enfermarse.

Osea Giuntella de la Universidad de Pittsburgh y Fabrizio Mazzonna de la Università della Svizzera Italiana publicaron un artículo en la revista Journal of Health Economics en el que presentan una visión innovadora sobre el efecto de la zona horaria en la salud y la economía.

Los autores son conscientes de que las condiciones (y limitaciones) de la vida moderna han generado una desincronización de los ritmos circadianos naturales de las personas, que normalmente deberían seguir al sol.

Utilizaron los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y del Censo de Estados Unidos, y los resultados de dos encuestas nacionales sobre la duración y calidad del sueño de la población.

Su estudio se basó en agrupar los condados dentro de 100 millas del límite de la zona horaria en dos grupos: uno en el lazo izquierdo esta, y otro en el lado derecho. Luego, compararon la salud en ambos.

El lado izquierdo sería el extremo oriental de la zona horaria, y el lado derecho sería el extremo occidental de la zona horaria adyacente. El sol se pone una hora más tarde en el lado derecho.

Giuntella y Mazzonna tenían la hipótesis de que las personas del lado izquierdo del límite serían más saludables que las del lado derecho y las economías más fuertes.

Los resultados apoyaron la hipótesis del estudio. Los resultados mostraban que las personas de ambos grupos presentaban discontinuidades en el sueño y en el riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer de mama.

De hecho, los condados en el lado derecho del límite dormían menos y eran más propensos a enfermarse. Además, el índice de salud compuesto general basado en dichas enfermedades también fue menor en estos.

Los autores atribuyen esta mayor fragilidad en los condados del lado derecho precisamente al ritmo de vida que supone a que el Sol se pone una hora después en esta zona.

El cáncer puede estar influenciado por las zonas horarias

La alteración de los ritmos circadianos ha sido catalogada como un detonante de cáncer de seno y otras enfermedades.

Como hemos comentado a lo largo de este artículo, existe evidencia de que afecciones como el cáncer de seno tenga su origen en la interrupción de los ciclos circadianos por las diferencias de horarios entre zonas.

De hecho, dos estudios demostraron que el riesgo de sufrir esta enfermedad es mayor en las partes occidentales de las zonas horarias. El primero se llevó a cabo en la Rusia europea, mientras que el segundo en los Estados Unidos.

Los autores de ambos estudios han considerado la interrupción crónica de los ritmos circadianos como causa de esta afección. Esto es, el simple hecho de levantarse a horas en las que aún no ha salido el Sol.

Además, el segundo estudio concluyó que es posible que la interrupción circadiana no solo afecte a los trabajadores por turnos, sino que esté presente en la población general y puede generar implicaciones amplias para la salud pública.

Referencias:

Sunset time and the economic effects of social jetlag: evidence from US time zone borders. Giuntella, 2019. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0167629618309718

Electric light, particularly at night, disrupts human circadian rhythmicity: is that a problem? https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rstb.2014.0120?url_ver=Z39.88-2003&rfr_id=ori:rid:crossref.org&rfr_dat=cr_pub%3dpubmed

Longitude position in a time zone and cancer risk in the United States. Gu, 2017. http://cebp.aacrjournals.org/content/26/8/1306.long