Las ratas topo son animales increíbles. Entre una variedad de otras rarezas biológicas, estos pequeños y extraños roedores tienen una resistencia notable al dolor que no se ve en otros mamíferos, y ahora los investigadores tienen una mejor comprensión del por qué.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago, el Centro de Medicina Molecular Max Delbrück en Berlín y la Universidad de Pretoria, ha descubierto las razones moleculares de la falta de sensibilidad al dolor presente en las ratas topo, un hallazgo que podría fundamentar el desarrollo de nuevas técnicas de alivio del dolor para uso humano.

Roedores con súperpoderes

Además de ser impermeables al dolor, las ratas topo cuentan con una gran lista de “súperpoderes”: casi nunca contraen cáncer, pueden sobrevivir sin oxígeno durante largos períodos e incluso parecen violar las leyes biológicas fundamentales del envejecimiento. Debido a que los humanos podrían beneficiarse de todos estos rasgos, ha habido un gran interés por estudiar estas extrañas criaturas.

La rata topo de alto nivel evolucionó para no ser afectadas por la picadura de las hormigas con las que comparte madriguera.

En el más reciente estudio, los investigadores analizaron con más detalle la resistencia al dolor de las ratas topo, probando las respuestas al dolor de ocho especies diferentes y comparando sus reacciones con las de los ratones.

Para hacerlo, el equipo expuso las patas de los animales a tres compuestos que inducirían sensaciones leves de dolor: la capsaicina (sustancia responsable de darle a los chiles su picor), el AITC (compuesto picante del wasabi) y una solución ácida a base de jugo de limón.

Las respuestas al dolor se midieron a través de comportamientos como cuánto tiempo pasaron los animales lamiéndose las patas después de haber sido expuestas a los compuestos.

El equipo encontró que tres especies de ratas topo parecían ser inmunes a la solución ácida, mientras que otras dos no respondían a la capsaicina. La rata topo lampiña fue la única especie inmune a ambos. Pero quizás el hallazgo más extraño fue que una especie, la rata topo de alto nivel, la cual resultó ser inmune al AITC.

Interrumpir las señales de dolor

Los investigadores explican que en su entorno natural en África, esta especie de rata topo comparte su madriguera con una especie de hormiga punzante (Myrmicaria natalensis), cuya picadura normalmente activa los mismos receptores de dolor que responden al AITC, pero con el tiempo las ratas evolucionaron para no ser afectadas por la picadura.

La rata topo lampiña fue la única especie inmune a los efectos de dos de los tres compuestos analizados.

Para descubrir cómo estos roedores resisten este tipo de dolor, los investigadores analizaron muestras de su médula espinal y tejido nervioso, encontrando que nervios de esta especie tenían muchos más “canales de fuga” llamados NALCN en su superficie, lo que serviría para interrumpir las señales de dolor.

Para probarlo, el equipo usó un medicamento para bloquear la actividad de NALCN, y efectivamente, las ratas topo repentinamente se volvieron sensibles al AITC, al menos temporalmente.

Este conocimiento, aseveran los autores del estudio, podría fundamentar el desarrollo de nuevos tratamientos de alivio del dolor para pacientes humanos, diferentes a los opioides.

Como señala el investigador Thomas J. Park, académico en el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Illinois y coautor del estudio:

“Cuando descubramos cómo agregar canales de fuga a nuestras propias células del dolor, tendremos una nueva forma de combatirlo, sin los efectos adictivos asociados a los analgésicos externos”.

Referencia: Rapid molecular evolution of pain insensitivity in multiple African rodents. Science, 2019. https://doi.org/10.1126/science.aau0236