En los últimos días, una inusual cantidad de tornados ha estado destrozando enormes franjas de los Estados Unidos, dejando tras de sí solo muerte y devastación.

Si bien no es inusual tener tornados varios días seguidos durante la temporada de tornados, que abarca la parte final de la primavera a principios del verano, resalta el número total de tornados observado recientemente.

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Una mezcla volátil

Los investigadores dicen que varios factores convergieron para provocar un brote de tornados tan prolífico, pero están arraigados en un patrón climático que se originó hace más de un mes.

El 28 de mayo de 2019, un tornado aterrizó en Kansas, y fue uno de los casi 100 tornados reportados en la última semana en los Estados Unidos.

Un tornado es una columna de aire que gira rápidamente y se extiende desde las nubes hasta el suelo. Este fenómeno, el cual surge de fuertes tormentas eléctricas, es común en algunas partes de los Estados Unidos.

Expertos climáticos explican que el incremento de tornados se debe a una mezcla volátil de aire cálido y húmedo que proviene del Golfo de México y el frío persistente de las Montañas Rocosas que incluía vientos fuertes.

En lugares como Florida, la energía incrustada en esa humedad se disipa en forma de tormentas frecuentes pero relativamente débiles. Sin embargo, sobre el centro de los Estados Unidos, esa energía puede acumularse. En los meses de primavera hay un gradiente de temperatura entre las partes más frías del norte del país y las regiones más cálidas del sur.

Los tornados y el cambio climático

Este gradiente normalmente se debilita a fines de mayo, ya que la parte norte del país se calienta. Pero si ese gradiente sigue siendo pronunciado, como lo ha sido este año, conduce a una corriente de chorro inusualmente fuerte que es fundamental para crear las condiciones que promueven fuertes tormentas rotativas llamadas supercélulas.

Una inusual cantidad de tornados han estado azotando a Estados Unidos en las últimas semanas, dejando tras de sí solo muerte y devastación.

Estas son las tormentas eléctricas menos comunes pero más violentas, y actúan como un respiradero para toda esa energía acumulada en la atmósfera y generan tornados como los observados recientemente.

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Hay algunas investigaciones que sugieren que estos tipos de brotes de tornados podrían volverse más comunes a medida que el cambio climático desestabiliza la atmósfera. Pero atribuir los brotes de tornados al cambio climático aún se encuentra en gran medida en el ámbito de la investigación altamente especulativa.

Eso no quiere decir que el cambio climático no tenga un rol influyente en brotes climáticos severos como este, sino que los científicos aún tienen mucho que aprender para afianzar esas conexiones. No obstante, hay indicaciones claras de que los cambios en el clima ayudaron a dar forma a este brote de tornados que los investigadores han estado observando durante semanas.

Referencias:

Spatial trends in United States tornado frequency. Climate and Atmospheric Science, 2018. https://doi.org/10.1038/s41612-018-0048-2

Tornado seasonality in the southeastern United States. Weather and Climate Extremes, 2018. https://doi.org/10.1016/j.wace.2018.03.002

Robust increases in severe thunderstorm environments in response to greenhouse forcing. PNAS, 2013. https://doi.org/10.1073/pnas.1307758110

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