Aunque en la capa superior de la atmósfera nos protege de los rayos ultravioleta del Sol, el ozono a nivel del suelo (O3) es un poderoso agente oxidante y uno de los contaminantes del aire más dañinos.

En las últimas décadas, el O3 no ha mostrado una tendencia perceptible de disminución, y probablemente seguirá siendo un importante problema de salud, especialmente cuando se toman en cuenta los aumentos proyectados en las temperaturas ambientales relacionados con el cambio climático.

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Vínculo encontrado

Esta es una observación relevante, más cuando los resultados de una reciente investigación, muestran que la exposición a largo plazo al ozono ambiental parece acelerar las condiciones arteriales que progresan a enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

La aterosclerosis se produce por la acumulación de placas o depósitos de grasa en las paredes arteriales que, con el tiempo, restringen el flujo de sangre a través de las arterias.

Se trata del primer estudio epidemiológico que proporciona evidencia de que el ozono podría hacer progresar la enfermedad arterial subclínica (lesiones que ocurren en las paredes de las arterias antes de un ataque cardíaco o un derrame cerebral), y proporciona información sobre la relación entre la exposición al ozono y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Para el estudio, los investigadores monitorizaron a 6.814 participantes con edades comprendidas entre los 45 y 84 años, los cuales no tenían historial clínico de enfermedad cardiovascular. Los participantes se inscribieron en el Estudio Multiétnico de Aterosclerosis (MESA, por sus siglas en inglés) y se les dio seguimiento durante más de una década.

La aterosclerosis se refiere a la acumulación de placas o depósitos de grasa en las paredes arteriales que, con el tiempo, restringen el flujo de sangre a través de las arterias. Esto puede causar coágulos de sangre, lo que resulta en un ataque cardíaco o un derrame cerebral, dependiendo de la arteria (coronaria o carótida, respectivamente) en la que se acumula la grasa.

El estudio encontró que la exposición crónica al ozono se asociaba con una progresión del engrosamiento de la carótida, la principal arteria que suministra sangre a la cabeza y el cuello.

Mayor riesgo

Los investigadores también evidenciaron un mayor riesgo de placa carotídea, una etapa posterior de lesión arterial que ocurre cuando hay una acumulación generalizada de placa en las dos capas más internas de la pared de una arteria.

El ozono probablemente seguirá siendo un importante problema de salud, dado los aumentos proyectados en las temperaturas ambientales relacionados con el cambio climático.

En referencia al estudio, el doctor Meng Wang, profesor de epidemiología y salud ambiental en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Buffalo, y autor principal de la investigación, comentó:

“Utilizamos modelos estadísticos para determinar si existen asociaciones significativas entre la exposición al ozono y estos resultados. Basados en este modelo, la evidencia sugiere que existe una asociación entre la exposición a largo plazo al ozono y la progresión de la aterosclerosis”.

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Si bien el estudio encontró una asociación entre la exposición al ozono ambiental y la aterosclerosis, los investigadores no tienen claro por qué.

Al respecto, los autores del estudio señalan que los resultados obtenidos muestran un vínculo, pero el mecanismo biológico para esta asociación, al menos hasta ahora, no se comprende bien.

Referencia: Long-Term Exposure to Ambient Ozone and Progression of Subclinical Arterial Disease: The Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis and Air Pollution. Enviromental Health Perspectives, 2019. https://doi.org/10.1289/EHP3325

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