El cambio climático en nuestro planeta es un hecho, y día a día se manifiesta en diferentes ámbitos.

Puede que los seres humanos lo percibamos por lluvias inesperadas en determinadas estaciones, e incluso olas de calor desesperantes. Pero hay otra gran variedad de señales que muchas veces pasan desapercibidas para nosotros, como el comportamiento de los animales.

La mortalidad e incluso extinción de muchas especies animales está muy asociada a cambios climáticos que alteran los ecosistemas, disminuyendo bien su alimento, la temperatura óptima para vivir e incluso la posibilidad de encontrar un hogar cómodo.

En este caso citaremos un evento lamentable suscitado entre el 2016 y 2017 en la isla de St. Paul, en Alaska, Estados Unidos, como resultado de dichos cambios.

Isla de St. Paul en Alaska

Mapa de la Isla St. Paul en el estado de Alaska. Fuente: Unusual mortality of Tufted puffins (Fratercula cirrhata) in the eastern Bering Sea (2019).

En la cultura popular, el estado de Alaska es conocido como uno de los lugares más fríos de los Estados Unidos. En el Área censal de Aleutianas Occidentales dentro del estado, se encuentra la pequeña ciudad de St. Paul.

De acuerdo a los datos suministrados por la Oficina del Censo de los Estados Unidos, la isla de St. Paul tiene una superficie total de 765.25 km², de la cual 104.41 km² corresponden a tierra firme y 660.83 km² es agua, lo cual representa el 86.36 por ciento del territorio.

Muerte masiva del Frailecillo Atlántico entre el 2016 y 2017

En enero de 2017, se encontraron restos de 360 frailecillos en la costa de la isla St. Paul, un número elevado e inusual en la zona. Fuente: Unusual mortality of Tufted puffins (Fratercula cirrhata) in the eastern Bering Sea (2019).

Desde octubre del 2016 hasta enero de 2017, la isla de St. Paul presenció un evento de mortalidad del Frailecillo Atlántico (Fratercula arctica). A finales del mes de enero de 2017, el número de cadáveres se había elevado a cientos, contándose más de 350 cadáveres de la especie.

Las causas del evento parecían ser la ruptura en la cadena alimentaria del Mar de Bering, que moja las costas de la ciudad.

“Casi las tres cuartas partes de los cadáveres no habían sido compactados, una tasa mucho más alta que en las encuestas de referencia (17%), lo que sugiere una deposición en curso y una mortalidad elevada alrededor de St. Paul durante un período de 2 a 3 meses”.

Un estudio sobre la mortalidad inusual de los frailecillos

La Oficina de Conservación de Ecosistemas de la Comunidad Aleut de la Isla St. Paul (ACSPI-ECO) en colaboración con Coastal Equipo de Observación y Reconocimiento de Aves Marinas (COASST) se encargan de recolectar información ecológica en la zona. Estos suministraron fecha, ubicación, identificación taxonómica y condición de cada una de las piezas encontradas.

COASST comprende un programa de ciencia ciudadana conformado por personas capacitadas que realizan encuestas estandarizadas cada mes en las que registran todos los cadáveres nuevos y observados anteriormente dentro de las playas prescritas.

Los voluntarios examinan los restos de aves y los restos marinos en las playas de la isla para proveer información sobre la salud ecológica del mar de Bering.

Este enfoque podría reducir las emisiones de CO2 de los edificios hasta en un 80 %

Los ciudadanos de la isla están acostumbrados a encontrar resto de aves marinas en la orilla. Normalmente, el número de aves marinas muertas en la costa desde finales del otoño hasta la estación invernal no suele ser tan alto. Entre estas aves, se encuentran los frailecillos, pero por lo general representan apenas el 1 por ciento de la población.

Sin embargo, entre octubre de 2016 y finales de enero de 2017, se recolectaron 360 cadáveres de frailecillos jóvenes y adultos.

Una serie de investigadores de los Estados Unidos se unieron para estudiar el hecho, y determinaron que la gran cantidad de cadáveres encontrados por los voluntarios en la costa tan solo representaban una pequeña porción de la ola de muertes de frailecillos, que alcanzó la suma de 8,800 aves.

Pero lo resaltante del hecho, más allá de la cantidad, es que casi ocho de cada 10 frailecillos eran con mechones (Fratercula cirrhata), mientras que el resto eran auklets con cresta (Aethia cristatella ) y otros pocos frailecillos cornudos (F. corniculata).

Las causas del aumento de las muertes de frailecillos

La falta de alimento durante el inicio de las tormentas de invierno pudo causar la muerte de los frailecillos por inanición.

Se realizaron necropsias (evaluaciones externas de los cadáveres) en varios de los cuerpos, a través de las cuales se confirmó que habían perdido masa significativa de los músculos de sus alas y estaban demacrados.

Para los investigadores no fue difícil descubrir la posible causa de las muertes. Descartaron las enfermedades por algas toxigénicas y llegaron a la conclusión de que las aves simplemente habían muerto de hambre.

“Las aves restantes no pudieron someterse a pruebas de toxinas algales debido a que los contenidos del estómago no eran suficientes para los análisis de diagnóstico o el estado de descomposición”.

Más allá de la inanición

Los habitantes de St. Paul deberán acostumbrarse al triste espectáculo de cadáveres de frailecillos a causa del cambio climático.

Los cadáveres mostraban nuevas plumas de vuelo, pero una evidente inanición fue lo que los llevó a la muerte. Sin embargo, los investigadores han considerado otros factores que van más allá de la disponibilidad de presas para la alimentación de los frailecillos.

En su estudio, comentan que durante el inicio del evento no hubo tormentas, el inicio de las mismas durante el invierno (en enero de 2017) sí pudo ejercer influencia. Esto a raíz de que para atravesar las tormentas de la estación, los frailecillos pudieron haber necesitado alimentarse mejor para obtener más energía, y el clima dificultó este objetivo.

“Esto puede ser particularmente cierto hacia el final del evento de mortalidad (es decir, auklets con cresta) ya que las velocidades del viento en enero fueron particularmente fuertes”.

Lamentablemente, parece que los ciudadanos de St. Paul deberán acostumbrarse a esta triste imagen a raíz del inminente cambio climático.

Referencia:

Unusual mortality of Tufted puffins (Fratercula cirrhata) in the eastern Bering Sea. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0216532

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