Las condiciones que distinguen al Venus actual simplemente nos hacen pensar que se trata de un planeta infernal donde nada puede sobrevivir.

Investigaciones anteriores sugieren que esta apocalíptica imagen de Venus no siempre fue así y que, hace miles de millones de años el planeta pudo albergar una atmósfera mucho más fresca y grandes océanos de agua líquida en su superficie, por lo que pudo haber sido tan habitable como la Tierra.

Poco amigable

A pesar de su apodo como el planeta hermano de la Tierra, Venus actualmente no es muy amigable. Una atmósfera sofocante compuesta en más del 96 por ciento de dióxido de carbono (en comparación con el 0,04 por ciento de la Tierra), donde las temperaturas promedian 462 grados Celsius (863 ° F), complementada por densas nubes de ácido sulfúrico, hacen que la superficie rocosa de este planeta sea completamente estéril.

Las mareas oceánicas disminuyen gradualmente la velocidad de rotación de un planeta. En la Tierra, este proceso hace que el día se acorte unos 20 segundos por cada millón de años.

Estas condiciones extremas se deben en parte al hecho de que el planeta gira extremadamente lento: un día venusiano dura hasta 243 días terrestres, o aproximadamente dos tercios de un año terrestre. Eso significa que cualquier punto dado en la superficie está expuesto a la luz solar constante durante meses.

Pero probablemente Venus no siempre fue tan inhóspito. Las misiones de la NASA al planeta han revelado pistas de que, de modo similar a Marte, Venus podría haber sido el hogar de océanos de agua líquida hace miles de millones de años. En aquel entonces, la atmósfera habría sido menos sofocante y el planeta mismo probablemente habría girado mucho más rápido.

Pero de acuerdo a los resultados de la investigación, lo que provocó que Venus se convirtiera en el planeta más caliente del Sistema Solar, fue irónicamente, el océano mismo.

Se sabe que las mareas oceánicas disminuyen gradualmente la velocidad de rotación de un planeta, gracias a la fricción entre las corrientes y el fondo marino. Por ejemplo, aquí en la Tierra este proceso está haciendo que el día terrestre se acorte unos 20 segundos por cada millón de años. Si alguna vez Venus fue tan acuoso como la Tierra, un proceso similar hubiera ocurrido, aunque estos efectos de marea hubieran sido causados ​​por el Sol, ya que Venus no tiene lunas.

Simulando un planeta con océanos

Así que el equipo se propuso investigar cómo podría haberse desarrollado este escenario. Para ello, ejecutaron varias simulaciones de un Venus cargado de océanos, variando la profundidad de los mares virtuales y las velocidades de rotación del planeta, desde su velocidad actual de 243 días terrestres hasta los 64 días.

Las simulaciones revelaron que las mareas de un océano en Venus habrían sido lo suficientemente grandes como para ralentizar la rotación del planeta, aunque la velocidad de esa desaceleración habría variado según la profundidad del océano y la velocidad con la que el planeta giraba.

En los casos más extremos, esa fuerza de marea podría haber ralentizado el período de rotación hasta 72 días terrestres por millón de años. Eso significa que el planeta podría haberse reducido a su velocidad de giro actual en unos 10 a 50 millones de años, un período de tiempo bastante corto, según las escalas cósmicas.

Al tener días más largos, esa luz solar adicional habría evaporado el océano, haciendo que el  planeta se volviera inhabitables con bastante rapidez y dejándonos con el agreste Venus que conocemos hoy.

Referencia: Consequences of Tidal Dissipation in a Putative Venusian Ocean. The Astrophysical Journal Letters, 2019. https://doi.org/10.3847/2041-8213/ab133b