Los eventos que transcurren durante la infancia del ser humano tienen fuerte influencia en el adulto que se formará años después. Y no solo desde el punto de vista psicológico, al cual se asocia comúnmente, sino también desde lo físico, ya que es un hecho que nuestro cuerpo exhibe huellas de nuestras experiencias.

Recientemente se confirmó que las situaciones adversas que vivimos en edades tempranas tienen un fuerte impacto en nuestra salud bucal, refiriéndonos de manera específica a la pérdida de piezas dentales. Un estudio a nivel postdoctoral encabezado por la investigadora Haena Lee del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan abordó este tópico.

Para Lee, eventos como traumas, abuso y el cigarrillo durante la infancia, tienen efectos secundarios a largo plazo en la salud oral de la personas en sus años posteriores:

Lee reconoce que afecciones como la diabetes y las enfermedades pulmonares son factores de riesgo para una padecer problemas bucales. Los medicamentos para combatir la diabetes causan sequedad en la boca, lo cual puede causar estragos. Por otro lado, los efectos negativos del cigarrillo van más allá de la enfermedad pulmonar, ocasionando incluso la caída de los dientes.

Pero para Lee los eventos adversos suscitados durante la infancia tienen mayor peso que dichas afecciones:

“Los efectos significativos de estas experiencias adversas durante la infancia en la salud oral son persistentes por encima de la diabetes y la enfermedad pulmonar, que se sabe que se correlacionan con la mala salud oral”.

Periodo sensible, acumulación de eventos y movilidad social

El período sensible es el tiempo de la vida en el que los eventos tienen mayor impacto en el desarrollo de una persona.

Lee, que también forma parte del Centro de Estudios de la Población y es investigadora del Centro de Investigación de Encuestas, obtuvo los datos de un estudio de salud y jubilación del 2012 en el que participaron adultos mayores y sus cónyuges en los Estados Unidos. Este se conforma de una encuesta central cada dos años y una encuesta complementaria cada año. Esta última, solicitó información detallada sobre la historia familiar de la niñez en el 2015.

La investigadora utilizó la información referente a la salud oral de los participantes de la encuesta central del 2012, así como sus experiencias infantiles, el nivel educativo y situación económica de las encuestas anteriores y la encuesta complementaria de 2015.

Con esta información, basó su investigación en tres aspectos importantes en el curso de la vida del ser humano: el período sensible, el modelo de acumulación y el modelo de movilidad social.

El período sensible se define como el tiempo de la vida de una persona en el que los eventos tienen mayor impacto en su desarrollo. Por otro lado, el modelo de acumulación analiza el efecto de la acumulación de los eventos que transcurren en la vida. Y por último, el modelo de movilidad social, que examina la influencia del status socioeconómico de un individual a lo largo de su vida.

Este nuevo material puede estimular la regeneración del esmalte dental

Adultos mayores de 50 años con infancias difíciles perdieron todos sus dientes permanentes

El 13 por ciento de los adultos mayores de 50 años encuestados habían perdido todos sus dientes permanentes.

Los resultados de la investigación arrojaron que más del 13 por ciento de los adultos mayores de 50 años habían perdido todos sus dientes permanentes.

De estos, casi el 30 por ciento había experimentado dificultades financieras, sufrieron en la separación de sus padres o los perdieron a la edad de 16 años. El 18 por ciento fumó durante la infancia, otro 10 por ciento, sufrió abuso físico.

En lo que respecta a educación, casi la mitad de los encuestados tenía su diploma de secundaria. En cuanto a situación económica, el 20 por ciento había vivido en pobreza al menos una vez desde la edad de 51 años.

“Se estima que casi el 20 por ciento de los estadounidenses mayores de 50 años viven sin dientes, y quiero llamar la atención sobre las historias de ciclos de vida que pueden capturar algunas otras vías importantes hacia esta disparidad de salud oral”.

Lee corroboró que no solo aspectos como la pobreza, la diabetes y la enfermedad pulmonar afectan la salud bucal, sino que los traumas y el abuso infantil ocasionaron la pérdida total de las piezas dentales. A esto se suma el efecto acumulativo mencionado párrafos atrás, puesto que los adultos mayores tienen mayor riesgo de perder sus dientes si han experimentado situaciones adversas a lo largo de su vida.

“Es realmente triste decir que la adversidad engendra adversidad, pero realmente parece que la salud dental está arraigada en las experiencias adversas que se presentan durante el curso de la vida, especialmente en la infancia”.

Lee explica que los eventos adversos podrían afectar la salud de los dientes al predisponer a los individuos a incurrir en comportamientos nocivos para la salud, como el consumo excesivo de alcohol, cigarrillos o azúcar.

Por otro lado, los traumas infantiles también pueden tener un efecto negativo en el aprendizaje y los logros académicos y laborales. De esta forma, las personas de bajos niveles tienen menos posibilidades de obtener trabajos que ofrezcan seguro dental, por ejemplo.

Las personas de bajos niveles económicos y sociales tienen menos posibilidades de obtener trabajos que ofrezcan seguro dental.

De modo que aunque crecemos  y muchas veces superamos las adversidades de la infancia y las que encontramos a lo largo de nuestra vida, los traumas y la acumulación de estos en mayor en medida aumentan el riesgo de pérdida de los dientes.

Referencia: A life course approach to total tooth loss: Testing the sensitive period, accumulation, and social mobility models in the Health and Retirement Study https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/cdoe.12463

Más en TekCrispy