Foto: Reuters

Una investigación auspiciada por los servicios militares y el gobierno de EE.UU., accedió a una cantidad importante de imágenes de personas dentro de un campus universitario sin previa autorización.

Según The Financial Times, los investigadores utilizaron más de 1,700 imágenes de los estudiantes y otras personas, capturadas desde uno de los edificios de la Universidad de Colorado en Colorado Springs (UCCS). A pesar de que el estudio no fue realizado bajo ningún esquema ilegal, la obtención de estas imágenes plantea nuevas dudas sobre el peligro que el reconocimiento facial representa para nuestra privacidad.

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La investigación se realizó en los años 2012 y 2013, y tenía como objetivo evaluar si los algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) tenían la capacidad de identificar rasgos faciales a larga distancia y en entornos con poca iluminación. Para ello, el Dr. Terrance Boult, autor principal de la investigación, y su equipo de estudiantes, instalaron una cámara a 150 metros de distancia de una zona pública de la universidad por la que constantemente transitan personas.

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Luego de recopilar las imágenes, Boult y su equipo iniciaron el proceso de clasificación, poniendo su confianza en la regularidad de los horarios de clase con la finalidad de identificar la misma situación en diferentes tomas. En este sentido, cada toma se enfocó en una sola persona, cuya ropa cambiaba y su rostro fue capturado en varios ángulos.

Posteriormente, los investigadores crearon una base de datos llamada “Estudiantes universitarios sin restricciones”, que representa el conjunto de información más reciente para capacitar algoritmos de IA. Al ser una base de datos aleatoria y sin muchos detalles, podría ayudar a los científicos a crear algoritmos de reconocimiento facial que operen a grandes distancias. Evidentemente, esto contribuiría en gran medida a las labores de vigilancia de las fuerzas militares estadounidenses.

Cuando se le consultó sobre la privacidad de los estudiantes tras este estudio, Boult afirmó que la obtención de imágenes fue un proceso totalmente legal, y que la investigación contó con la aprobación de la UCCS. De hecho, Jared Verner, vocero de la institución, dijo en un comunicado que el estudio fue supervisado por la Junta de Revisión Institucional de la UCCS, por lo que no se recopiló ni distribuyó ningún dato personal de los transeúntes.

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Por su parte, Boult asegura que la información obtenida se puso a dedicadas a la investigación de IA, sin embargo, los datos fueron eliminados luego de que el Financial Times divulgó las fechas y las horas en que se recopilaron las imágenes, lo que puso en riesgo la privacidad de los datos.

En todo caso, el debate sobre el reconocimiento facial y lo que implica esta tecnología para la privacidad de las personas está en su punto más candente en EE.UU., y es que, más allá del descontento de los expertos en IA, el pronunciamiento del gobierno de la ciudad de San Francisco al prohibir estos sistemas, ha sembrado muchas más dudas sobre lo que representa el reconocimiento facial para la vida de las personas.

Referencia: MegaPixels: Origins, Ethics, and Privacy Implications of Publicly Available Face Recognition Image Datasets. Harvey, Adam. LaPlace, Jules. 2019-04-18. Link: https://megapixels.cc/

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