Normalmente asociamos el gateo con los bebés humanos y tan solo imaginar a un dinosaurio haciendo lo mismo nos resulta un tanto extraño. Sin embargo, un nuevo descubrimiento muestra que esto fue posible hace 200 millones de años para la especie Mussaurus patagonicus –o en español, “lagartija ratón”–, encontrada en Argentina.

A partir de una reconstrucción en 3D de los fósiles del animal que permitió recrear las tres etapas de su crecimiento, los científicos descubrieron, que, a diferencia de los saurópodos –que caminaban en cuatro patas para soportar el peso de su largo cuello–, esta especie solía gatear hasta que alcanzaba los 6 metros de largo, el tamaño de la adultez.

Al igual que un bebé, el M. patagonicus gatea en sus primeros años de vida

Un grupo de investigadores realizaron tomografías axiales computarizadas de seis clases de la “lagartija ratón” pertenecientes a las seis etapas del crecimiento de esta especie, desde que son del tamaño de pequeños pollitos con un peso de 60 gramos, hasta que son adultos del tamaño de un rinoceronte. Con esta información, los investigadores pudieron recrear un modelo en 3D para realizar un estimado del peso y del centro de gravedad del M. patagonicus en las diferentes etapas de su vida.

Los modelos en 3D se realizaron a partir de tomografías axiales de los fósiles que se tienen hasta ahora del M.patagonicus (los que están sombreados en gris) en todas sus etapas de crecimiento.

Estas reconstrucciones en 3D permitieron observar que el centro de gravedad de cada espécimen solía estar tan alejado que estos dinosaurios solo podían moverse en cuatro patas hasta que iban llegando a la adultez. Cuando crecían, su centro de gravedad se movía hacia sus caderas, lo cual les hacía levantarse y caminar en dos patas.

Para Andrew Cuff, un paleontólogo del Laboratorio de Estructura y Movimiento del Royal Veterinary College en Inglaterra, considera que es un hallazgo único y bastante raro, pues:

“Se nos ha hecho difícil encontrar otros animales además de los humanos que hayan atravesado esa transición (…) Encontrarlo en un registro de fósiles es bastante excepcional”.

La transición a una especie bípeda no tiene que ver con el cambio de proporción de las patas delanteras

Un paleontólogo de la Universidad de Tecnología en Melbourne agregó que esta investigación demuestra que el cambio de proporción de las patas delanteras del Mussaurus no es necesariamente el causante de que se vuelvan bípedos en la edad adulta, sino por el contrario, el engrosamiento de los músculos de la cola que la hace más pesada, que a su vez atrae el centro de gravedad hacia atrás.

Muchos saurópodos desarrollaron patas más grandes para poder ser un buen soporte de peso, quedándose como cuadrúpedos en lugar de hacer la transición a bípedo. Para Cuff, este estudio deja como enseñanza que este grupo “tal vez tuvo un límite de tamaño con respecto a qué tanto pueden crecer si se convierten en bípedos”.

Referencia: Ontogenetic changes in the body plan of the sauropodomorph dinosaur Mussaurus patagonicus reveal shifts of locomotor stance during growth: doi: 10.1038/s41598-019-44037-1