La frase “quemado” se ha utilizado durante años para describir la sensación de estar agotado física y emocionalmente, pero ahora la Organización Internacional de la Salud (OMS) ha agregado al agotamiento laboral, también llamado “síndrome del trabajador quemado”, a la Clasificación Internacional de Enfermedades, lo que significa que se convertirá en una condición médica reconocida a nivel mundial a partir del año 2020.

La OMS define el agotamiento laboral u ocupacional como “un síndrome conceptualizado resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo, el cual no se ha manejado con éxito”.

Más que fatiga o aburrimiento

El agotamiento laboral no es una simple cuestión de fatiga o aburrimiento; en casos severos puede llegar a ser debilitante. Es posible que una persona pueda sentir que no logra nada en el trabajo, odiar a clientes y colegas, y luchar para encontrar el coraje para levantarse de la cama. El síndrome del trabajador quemado, en el peor de los casos, puede hacer estragos en los trabajadores e incluso en empresas enteras.

Desempeñarse en un entorno en donde una persona no se siente a gusto puede sumarle puntos al agotamiento ocupacional.

El agotamiento laboral no discrimina, y afecta a las personas en general: trabajadores de cuello azul o blanco, empresarios, empleados de centros de llamadas, profesionales de la tecnología, maestros y más.

En esta era siempre activa, cuando leer un correo electrónico del jefe en el teléfono inteligente puede ser lo primero y lo último que una persona haga todos los días, no es sorprendente que el problema parezca empeorar.

Estar siempre conectado puede ser la razón principal por la que el agotamiento está en aumento. Estamos rodeados de dispositivos diseñados para captar nuestra atención y hacer que todo se sienta urgente.

Factores en juego

Como comenta el doctor Ron Friedman, psicólogo que trabaja con clientes privados y corporativos:

“Antes de que aparecieran los teléfonos inteligentes dejar tu trabajo en la oficina era lo predeterminado. Hoy, todos llevamos nuestra oficina en el bolsillo”.

Para facilitar la compulsión de revisar el teléfono inteligente, el Centro para la Tecnología Humana sugiere apagar el color. ¿Por qué? tu cerebro ama el color; responde a ello y se deleita haciéndolo. Esa es una de las razones por las que amas tanto a tu teléfono inteligente. Una recomendación que puede reducir nuestra necesidad de revisar el teléfono es hacer que la pantalla se presente en escala de grises.

Pero no toda la culpa es la conectividad, hay otros factores en juego. El ambiente laboral, específicamente la relación con los colegas o compañeros, muchas veces juega un rol influyente. Desempeñarse en un entorno en donde una persona no se siente a gusto puede sumarle puntos al agotamiento ocupacional.

El agotamiento podría estar cableado en el ADN. Estudios han encontrado que este fenómeno es más común en niños con padres o hermanos “laboralmente quemados”. Si bien eso no implica necesariamente que sea un rasgo genómico, puede haber factores genéticos influyendo.

No es un secreto que el trabajo tedioso o insatisfactorio erosiona el sentido de valía. A nadie le gusta malgastar ocho (o 10 o 12) horas al día en algo que no genera satisfacción alguna, aunque no es menos cierto que toda ocupación responde a una necesidad, bien sea tener para pagar el alquiler o un camino para el desarrollo personal.

La recomendación final para evitar un diagnóstico de “agotamiento laboral” es casi obvia: trabaja con empeño dentro de los límites, y en el tiempo libre, enfócate en algo que disfrutes o encuentres satisfactorio.

Referencias:

ICD-11 for Mortality and Morbidity Statistics. World Health Organization, 2019. https://bit.ly/2yaYeEj

Burnout Research: Emergence and Scientific Investigation of a Contested Diagnosis. Sage Open, 2017. https://doi.org/10.1177%2F2158244017697154

Burnout syndrome: diagnosis, principles of treatment, prophylaxis. Voenno Meditzinkii Zhurnal, 2015. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26821457