El cambio climático se ha perfilado como el gran mal de la modernidad, pues es el resultado de la mano del hombre que se ha salido de control, cavando nuestra propia tumba con nuestras acciones –diría un ambientalista severo–. Entre las múltiples consecuencias de la acción del hombre es la extinción de los insectos, un fenómeno que se conoce mediáticamente como el “apocalipsis de los insectos”, y desde años nos han advertido sobre su inminente llegada. Sin embargo, puede que esté más lejos de lo que pensábamos.

A pesar de nuestra extraña convivencia con los insectos –normalmente son molestos para nosotros, nos pican, algunas veces dolorosamente, pero igual los necesitamos para polinizar las plantas que nos dotan de oxígeno–, puede que su extinción no esté tan cerca de lo que pensamos, pues en la opinión del científico Brian Lovett, hay millones de especies de insectos que han sido descubiertos y categorizados, mientras que otra millonada aún permanece sin categorizar.

Aunque sí es verdad que el cambio climático ha endurecido las condiciones de la mayoría de los seres vivos, Lovett sostiene la tesis de que para otras especies esas condiciones extremas puedan ser precisamente las idóneas para su desarrollo.

Desaparición de las especies

La mayor cantidad de información que se tiene sobre los insectos en peligro de extinción tiene que ver con aquellos que son necesarios para el desarrollo de los ecosistemas, como las abejas.

El estudio no niega que varias especies de insectos hayan desaparecido con el tiempo por la acción humana. De hecho, incluye estudios desde 2017 que comenzaron a prender las alarmas sobre la extinción de los insectos relacionados con temas como el cambio climático, el uso de la tierra y los pesticidas químicos.

Uno de estas investigaciones a las que se le hace mención fue una realizada en Alemania por un grupo de entomólogos que encontró que, por 27 años, la biomasa de insectos voladores había disminuido en un 75%.

Otro estudio de 2018 realizado en la selva de Puerto Rico encontró que la biomasa de artrópodos, uno de los grupos más amplios y diversos del mundo animal, había disminuido desde la década de los setenta, entre un 10% y 60%. Al ser el alimento predilecto de lagartijas, ranas y aves, estos animales también se extinguieron por falta de comida.

Otros estudios, aunados a los diversos artículos publicados por varios medios, ha presentado de manera alarmista –al parecer del autor– este “apocalipsis de los insectos”, que, si bien son importantes para mantener el tema con relevancia, no significan necesariamente que el Armagedón de los insectos esté a la vuelta de la esquina.

Se pospone el Armagedón

Algunas condiciones que podrían ser difíciles para insectos que son normalmente positivos para el ser humano, podrían ser el mejor hábitat para insectos dañinos, tal como ocurre con el mosquito transmisor del dengue. Foto: La Razón

Para predecir un verdadero “apocalipsis de los insectos”, Lovett advierte que son necesarios muchos esfuerzos e información. Tendrían que juntarse entomólogos de todo el mundo para llevar a cabo estudios a gran escala que impliquen la recolección, identificación y el conteo de muchos insectos.

Hasta la fecha existe una cantidad importante de información sobre unos pocos insectos que permitiría predecir cómo será su población en unos años. No obstante, esta información está más relacionada con aquellos insectos que son importantes para la agricultura o el desarrollo humano, tal como se ha venido debatiendo sobre la existencia de las abejas e incluso de los mosquitos.

Hay que considerar que la acción humana sí ha proliferado la existencia de mosquitos que generan enfermedades como el dengue o la malaria, pues para un mosquito que solo viven de las flores tienden a emigrar de zonas en las que existe contaminación como llantas que almacenan agua, el hogar predilecto para los mosquitos que sí transmiten enfermedades.

De manera que, cuanto más de estos hábitats existan, mayor será la cantidad de mosquitos y como resultado, las epidemias de estas enfermedades serán más grandes.

Como conclusión, no debemos alarmarnos ante un posible “apocalipsis de los insectos”, pues aún no es posible determinar de manera cuantitativa si es una realidad o si es exageración. Y más allá de eso, debemos preguntarnos sobre nuestros hábitos que podrían perjudicar la vida de los insectos que son cruciales para nuestro ciclo ecológico y cuáles podrían favorecer la expansión de los que son precisamente dañinos para nosotros.

Referencias:

  1. An “Insect Apocalypse” May Be Further Off Than You Think: https://curiosity.com/topics/an-insect-apocalypse-may-be-further-off-than-you-think-curiosity/
  2. Climate-driven declines in arthropod abundance restructure a rainforest food web: https://doi.org/10.1073/pnas.1722477115
  3. More than 75 percent decline over 27 years in total flying insect biomass in protected areas: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0185809