Yo grito, tú gritas, todos gritamos. El grito es una vocalización no verbal que expresa miedo, alegría, placer sexual, dolor, ira y más. Muchos animales exhiben los gritos, pero ninguna especie utiliza esta vocalización extrema en contextos tan diferentes como los humanos.

Aunque somos bastante buenos para reconocer un grito cuando lo escuchamos, la gran variedad de gritos hace que sea difícil precisar lo que los define.

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Estudiar los gritos es explorar el borroso límite que separa a los humanos del resto del reino animal, una forma de explorar nuestro pasado prelingüístico. Aunque hoy somos criaturas completamente civilizadas, en ocasiones, un rastro de nuestro ser más primitivo sale a la superficie en forma de grito.

Comprender sus características podría mejorar el tratamiento de los pacientes no verbales, ayudar a combatir el crimen o simplemente hacer que las películas sean más aterradoras, pero primero los científicos necesitan explicar qué hace que un grito sea un grito.

Escuchando vocalizaciones

Para ello, un equipo de investigadores del Laboratorio de Bioacústica de la Universidad de Emory, reclutó a 181 voluntarios para escuchar grabaciones cortas de 75 vocalizaciones humanas no verbales, como gritos, risas y llantos.

Los gritos utilizados en el estudio provenían de una amplia gama de contextos emocionales, incluyendo miedo, ira, sorpresa y exaltación.

Para cada uno de los 75 sonidos, se les preguntó a los voluntarios si pensaban que lo que escuchaban era un grito. Luego, para determinar qué parámetros influyeron en la percepción de un sonido como un grito, los investigadores analizaron 28 firmas acústicas de los sonidos, como el tono, el timbre, la duración, el rango de frecuencia y la rugosidad.

A pesar de la amplia gama de opciones vocales, los participantes del estudio llegaron a un “acuerdo sustancial” sobre si lo que escuchaban se trataba de un grito o no. De hecho, los investigadores informaron que para 26 de los sonidos, más del 90 por ciento de los participantes estuvieron de acuerdo en que eran gritos, y en algunos casos, ese consenso alcanzó el 99 por ciento.

Cuando los investigadores analizaron los archivos de sonido, encontraron que los fueron categorizados como gritos tenían similitudes acústicas.

La física para observar las estructuras acústicas de los sonidos, mostraba que los gritos tendían a ser relativamente altos en el tono y a tener un amplio rango de arco en el tono a medida que avanzaban.

Rasgos asociados

Extrañamente, los investigadores también encontraron que el sonido de un silbato, algo que decididamente no es grito, fue etiquetado como tal por el 71 por ciento de los participantes del estudio.

El grito es un rastro de nuestro ser más primordial.

Desde un punto de vista meramente técnico esto tenía sentido, ya que cuando se analizaron las cualidades acústicas del silbato, los investigadores descubrieron que exhibía muchos de los rasgos asociados con los gritos, como un tono alto y arqueado, y una rugosidad de moderada a alta.

También fue sorprendente que las vocalizaciones etiquetadas como gritos provenían de una amplia gama de contextos; algunos tenían miedo, mientras que otros estaban enojados, sorprendidos o incluso, emocionados.

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Los autores del estudio resaltan el hecho de que en casi todas las demás especies, los gritos están reservados para una situación particular, como un mecanismo de defensa ante un depredador o una exhibición de fuerza ante un rival.

Siguiendo esta línea de investigación, el equipo ahora quiere ver si los humanos usan diferentes tipos de gritos dependiendo de las situaciones. Para ello, planean analizar los gritos utilizando una resonancia magnética funcional, y de ese modo, observar lo que sucede en el cerebro cuando gritamos.

Referencia: What is a scream? Acoustic characteristics of a human call type. Meeting of the Acoustical Society of America, 2019. https://bit.ly/2YLnhsq

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