Con frecuencia se dice que el cáncer no es una enfermedad, sino muchas. El tumor de cada persona tiene un conjunto diferente de mutaciones, por lo que si bien un determinado tratamiento puede curar el cáncer de mama de una persona, pudiera fallar en el tratamiento de otra.

El desafío para los médicos es determinar qué tratamiento puede ser el indicado para atacar un tumor específico. En este sentido, un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Icahn de Monte Sinaí en Nueva York, desarrolló un enfoque que podría ayudar a los oncólogos en esa tarea.

Buscar la mejor opción

Ahora los médicos cuentan con una herramienta que les permite determinar las mejores opciones de tratamiento al probar diferentes medicamentos en animales genéticamente preparados, a los que se les han administrado réplicas del cáncer de un paciente.

Los investigadores probaron una batería de medicamentos en moscas genéticamente modificadas para determinar cuáles podrían ser más efectivos.

Este enfoque se utilizó para guiar el tratamiento para un hombre que tenía cáncer de colon terminal. Al igual que muchas personas con cáncer colorrectal metastásico, especialmente las que involucran mutaciones genéticas RAS, el paciente tratado había agotado la mayoría de las opciones de tratamiento.

Para buscar nuevas posibilidades, los investigadores analizaron el panorama genómico de los tumores del paciente, identificando nueve cambios genéticos clave que parecían estar impulsando el cáncer.

El equipo diseñó genéticamente una variedad de moscas que tenían todas estas mutaciones en sus células intestinales, luego crió a más de 300.000 de ellas y probaron una batería de fármacos para determinar cuáles podrían prolongar su supervivencia.

Para ello, los investigadores desarrollaron un sistema robótico para administrar y probar diferentes medicamentos en las moscas. De esta manera, examinaron 121 medicamentos existentes, incluidos fármacos contra el cáncer o tratamientos para otras afecciones, pero con un efecto antitumoral informado.

Probando medicamentos

La técnica identificó la combinación del fármaco de quimioterapia trametinib y un fármaco llamado zoledronato, que se utiliza con mayor frecuencia para prevenir fracturas esqueléticas, como un tratamiento candidato.

Cada tumor tiene un conjunto diferente de mutaciones, lo que dificulta determinar qué tratamiento puede ser el indicado para combatirlo.

Cuando esta combinación de medicamentos se administró al paciente, sus tumores se redujeron en un 45 por ciento y permanecieron estables durante los siguientes 11 meses. En el transcurso de los siguientes tres meses los tumores habían aumentado ligeramente de tamaño y habían aparecido dos nuevos.

El equipo secuenció el ADN de las células tumorales en su sangre y no pudo identificar las mutaciones que lo hicieron resistente al nuevo tratamiento. Eventualmente, el paciente cambió a un medicamento de quimioterapia diferente y los investigadores ya no siguieron al paciente.

Si bien los resultados en el paciente parecen alentadores, es un poco difícil saber hasta qué punto el tratamiento farmacológico realmente ayudó al paciente, porque en realidad no hubo sujetos de control para comparar, se trató de solo un paciente.

Sin embargo, lo más llamativo del estudio es su enfoque general, el cual utiliza un modelo in vivo genéticamente complejo para las pruebas de detección de drogas, y ese es un avance plausible.

Referencia: A personalized platform identifies trametinib plus zoledronate for a patient with KRAS-mutant metastatic colorectal cáncer. Sciences Advances, 2019. https://doi.org/10.1126/sciadv.aav6528