En diciembre del año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó designar el 22 de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica, como una iniciativa que tiene como propósito aumentar la comprensión y el conocimiento de los problemas que en la actualidad afectan la biodiversidad.

Si bien existe un reconocimiento creciente de que la diversidad biológica es un activo global de enorme valor para las generaciones presentes y futuras, ciertas actividades humanas están reduciendo significativamente el número de especies.

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Como expresa António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas:

“La diversidad biológica es vital para la salud humana y el bienestar. Insto a todos, gobiernos, empresas y sociedad civil, a tomar medidas urgentes para proteger y administrar de manera sostenible la frágil y vital red de la vida en nuestro único planeta”.

Menos gases de efecto invernadero

En este sentido y de manera propicia a la fecha, una reciente investigación propone una manera de paliar una de las mayores amenazas para la biodiversidad: los altos niveles de dióxido de carbono (CO2) atmosférico.

Lo ideal sería detener completamente las emisiones de gases de efecto invernadero, pero debido a que es poco probable que esto ocurra pronto, los investigadores se enfocan al mayor problema: el metano.

Para lograr este objetivo, un equipo de científicos de la Universidad de Stanford propone un enfoque que a primera vista puede parecer contradictorio: convertir el metano en dióxido de carbono.

El metano y el dióxido de carbono son los llamados “gases de efecto invernadero”. De hecho, el dióxido de carbono es en gran parte responsable de la situación climática en la que nos encontramos, pero los investigadores explican que el CO2 podría no ser tan desastroso como pensamos.

El metano atrapa mucho más calor que el dióxido de carbono, por lo tanto, al convertir gran parte de nuestro metano atmosférico en dióxido de carbono, sería posible reducir dramáticamente el impacto del cambio climático.

Enfocados en el mayor problema

Los investigadores encontraron que este proceso eliminaría aproximadamente una sexta parte del calentamiento global causado por el hombre, mientras que solo agregaría el equivalente a unos meses de dióxido de carbono a la atmósfera.

Por supuesto, el mejor escenario sería detener completamente las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que ha señalado rigurosamente durante años. Sin embargo, debido a que es poco probable que esto ocurra pronto, los investigadores se enfocan al mayor problema en este momento: el metano.

El metano, 60 por ciento del cual es generado por los humanos, es mucho más efectivo para calentar el planeta que cualquier otro gas de efecto invernadero. Se estima que es 84 veces más potente que el dióxido de carbono durante las dos primeras décadas después de su liberación a la atmósfera.

Los investigadores explican que el proceso de captura de metano del aire es difícil debido a su baja concentración en el aire. Para superar esta dificultad, los autores proponen utilizar como catalizador la zeolita, un material que consiste principalmente en aluminio, silicio y oxígeno, el cual, básicamente actúa como una esponja para absorber el metano.

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La aplicación de este enfoque podría tomar la forma de un artilugio gigante compuesto por ventiladores que circulan el aire a través de cámaras o reactores llenos de zeolitas y otros catalizadores, y el metano capturado podría convertirse en dióxido de carbono.

Estrategias de este tipo pudieran tener un impacto significativo en la reducción de gases de efecto invernadero de la atmósfera, lo que representaría un punto de partida para el rescate de la hoy amenazada diversidad biológica.

Referencia: Methane removal and atmospheric restoration. Nature Sustainability, 2019. https://doi.org/10.1038/s41893-019-0299-x

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