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El hecho de que el CEO de Huawei, Richard Yu, haya descrito la prohibición de EE.UU. contra la compañía como “una gran sorpresa”, evidencia que el gigante tecnológico atraviesa quizás su momento más difícil desde su creación en 1987.

Como si no fuese suficiente la suspensión de los servicios de Google en los nuevos dispositivos de Huawei, durante los últimos dos días, una gran cantidad de compañías tecnológicas estadounidenses y extranjeras se han unido a la guerra de EE.UU. contra el fabricante de smartphones, incluyendo la firma británica EEE y dos de las tres principales compañías de telecomunicaciones de Japón (Softbank y KDDI).

¿El golpe definitivo para Huawei?

Es evidente que, cualquier compañía que tenga negocios con Huawei y con empresas estadounidenses, teme ser sancionada por la administración Trump si mantiene sus relaciones comerciales con el fabricante de móviles.

El ejemplo más reciente de ello lo ha dado ARM, el diseñador de chips con sede en el Reino Unido, enviando un memorando a su personal donde ordena suspender los negocios con Huawei para cumplir con la prohibición comercial de EE.UU.

Según la BBC, ARM ordenó a sus trabajadores suspender los contratos activos y cualquier compromiso pendiente con Huawei y cualquiera de sus subsidiarias, incluyendo los derechos de soporte y asistencia técnica en el desarrollo de chips.

¿Por qué ARM tomó esta decisión?

Aunque ARM es una empresa británica, muchos de sus diseños de hardware fueron creados en EE.UU., por lo que las sanciones comerciales del país norteamericano pueden recaer sobre el fabricante de chips si el gobierno determina que ha incurrido en una falta al asociarse con Huawei. Debido a esto, ARM considera que le afecta la medida, por lo que ha aplicado la suspensión de todo acuerdo con la firma china.

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En la nota enviada a los empleados hoy, ARM destaca que debido una “situación desafortunada”, ya no se podrá brindar soporte, entrega de actualizaciones o código informático, o participar en reuniones técnicas con Huawei. El documento resaltó que, si algún empleado tenía cualquier conversación o negocio con Huawei, podría ser considerado como responsable individual de violar las reglas comerciales.

¿Qué debemos esperar en los próximos días?

Sin duda alguna, la ruptura de relaciones con ARM pronostica un futuro gris para Huawei, cuya mayor dificultad será operar su negocio de smartphones sin acceder a los diseños de ARM que actualmente se están desarrollando.

A pesar de que Huawei es libre de seguir utilizando o desarrollando los chips existentes de ARM, el anuncio de la firma británica significa que Huawei ya no seguirá recibiendo asistencia técnica de su parte para el desarrollo de hardware a futuro. De hecho, las próximas versiones de estos chips podrían requerir revisión adicional a falta del soporte técnico continuo de ARM.

Una posibilidad, que luce remota por el momento, es que Huawei termine recurriendo finalmente a la compañía japonesa Samsung o al fabricante de chips taiwanés MediaTek. Sin embargo, la interpretación de las consecuencias de la prohibición de EE.UU. es muy cambiante a medida que pasan los días, por lo que no se sabe si estas dos alternativas para Huawei también terminarán uniéndose a la suspensión.

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