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Luego ser criticada por ofrecer más de US$ 150,000 en anuncios gratuitos a un grupo anti-aborto, Google ha anunciado una modificación de sus políticas de atención médica, aparentemente con la finalidad de eliminar los anuncios engañosos que se oponen a esta práctica médica.

Según una actualización de su política de salud y medicamentos publicada esta semana, cualquier anunciante en Irlanda, Reino Unido y EE.UU. que desee mostrar publicidad con “palabras clave vinculadas al aborto”, deberá obtener una certificación que avale que son organizaciones pro-aborto o contra él.

A partir del mes de junio, quienes deseen realizar anuncios deben solicitar la certificación a Google y, tras una revisión adecuada de la información, se procederá a autorizarlo como anunciante. La compañía afirma que, en algunos casos, podrá generar automáticamente clasificaciones para la publicidad que ofrezca abortos o se oponga totalmente a la práctica.

¿Google contra el aborto?

La organización que recibió US$ 150,000 en anuncios gratuitos por parte de Google es The Obria Group, una red de centros de salud de servicio “completo”, que intenta convencer a las mujeres de que el aborto es una práctica negativa y que atenta contra sus vidas.

Su fundadora y CEO, Kathleen Bravo, fundó el grupo como parte de su trabajo para que otras madres “comentan el mismo error” que cometió ella cuando se sometió a un aborto. En todo caso, CBS News reporta que, mientras la cantidad de embarazos está creciendo en el país norteamericano, algunos estados del país han comenzado a reducir sus derechos a favor del aborto.

Tal es el caso de Missouri, que actualmente cuenta con 104 centros para atender embarazos y apenas una clínica para realizar abortos. En este sentido, las autoridades estatales han decidido prohibir la mayoría de los abortos que se realizan luego de la octava semana del embarazo.

Por su parte, Alabama y Georgia han aprobado normativas que restringen esta práctica, por lo que los grupos de derechos de aborto han creado las condiciones para establecer una disputa en la Corte Suprema de EE.UU. a fin de detener las prohibiciones.