Durante mucho tiempo, los astrónomos se han esforzado por dar una explicación a la asimetría que presenta la Luna en sus dos hemisferios, específicamente con respecto a la elevación, el grosor de la corteza y su composición.

Ahora, una investigación realizada por científicos del Instituto de Ciencia Espacial de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Macao, en China, ha sugerido que estas diferencias se deben a un antiguo impacto masivo con un planeta enano desconocido. Esto explicaría por qué la llamada “cara oculta de la Luna” presenta un terreno repleto de cráteres, mientras que el lado cercano a la Tierra cuenta con hendiduras o cuencas.

¿Debate científico resuelto?

La amplia diferencia entre los dos hemisferios fue detectada cuando las sondas espaciales de la NASA transmitieron las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna en 2012. En ese momento, el Laboratorio de Recuperación de la Gravedad e Interior (GRAIL, por sus siglas en inglés) afirmó que la corteza del lado opuesto era mucho más gruesa que la del hemisferio cercano, e incluía una capa extra de material.

Anteriormente, los científicos han debatido en torno a la posibilidad de que esta asimetría se deba a la fusión antigua de dos lunas cuando nuestro sistema solar recién se formó. Sin embargo, los expertos también han especulado en torno a un posible choque con un planeta enano y la posterior solidificación de la corteza de la Luna hasta tener la forma que conocemos hoy en día.

Según Meng Hua Zhu, autor principal del estudio y miembro de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Macao, si esta segunda hipótesis es cierta, deberían existir señales de que tal colisión en efecto ocurrió. Para determinarlo, Zhu y su equipo utilizaron un modelo informático para recrear varios escenarios donde la Luna era impactada por un planeta enano. De esta forma, se podría evaluar cuál evento generaría los cambios y diferencias que existen en la Luna actualmente.

La mejor opción arrojada por el modelo informático para explicar el cambio es un cuerpo gigantesco, de aproximadamente 780 kilómetros de diámetro, que habría colisionado contra el lado cercano de la Luna a una velocidad de 22,500 Km/h. Este objeto equivale un cuerpo más pequeño que Ceres, un planeta enano que se encuentra entre la órbita de Marte y Júpiter. Durante las pruebas, Zhu y su equipo obtuvieron otro candidato: un objeto más pequeño que habría impactado la Luna a aproximadamente 24,500 Km/h.

En todo caso, Zhu considera que una gran cantidad de material enterró la cara oculta de la Luna a una distancia de entre 5 y 10 kilómetros y la rodeó de escombros. Esto explica la capa extra de corteza que observaron en 2012 los científicos de GRAIL. El estudio de Zhu sugiere que el objeto que impactó contra la Luna no fue otra luna, sino un objeto independiente que se cruzó con el cuerpo celeste.

Asimismo, el modelo informático ofreció una explicación sobre los diversos niveles de isótopos de elementos químicos, como el fósforo y el potasio, los cuales han sido comparados por muchos años con los elementos químicos de la Tierra. En este sentido, los investigadores concluyeron que el material fue agregado a la superficie lunar tras su formación hace más de 4,000 millones de años.

Referencia: Are the Moon’s nearside‐farside asymmetries the result of a giant impact? JGR Planets, First published: 20 May 2019. DOI: https://doi.org/10.1029/2018JE005826