Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford ha revelado que someterse a experiencias de realidad aumentada (AR) puede afectar de manera significativa nuestro comportamiento en el mundo real. De hecho, el comportamiento puede cambiar incluso después de quitarnos las gafas especiales para esta tecnología.

El equipo de investigadores, liderado por Jeremy Bailenson, profesor de la cátedra de Comunicación en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Stanford, descubrió que, tras una experiencia de AR, las personas experimentaron cambios en sus interacciones con el mundo físico. Por ejemplo, los participantes evitaron sentarse en una silla donde previamente vieron a un personaje virtual sentarse.

Asimismo, los expertos encontraron que los personajes virtuales influenciaron a los participantes de la misma forma que si lo haría una persona real. En este sentido, Bailenson afirmó:

Descubrimos que el uso de la tecnología de realidad aumentada puede cambiar el lugar donde camina, cómo gira la cabeza, qué tan bien se desempeña en las tareas y cómo se conecta socialmente con otras personas físicas en la sala.

¿Cómo llegaron a esta conclusión?

En el estudio, participaron 218 personas, las cuales utilizaron las gafas de realidad aumentada en tres experimentos. El primero de ellos, mostraba un personaje en 3D llamado Chris, el cual estaba sentado en una silla en una sala de realidad virtual. Los participan completaron las acciones solicitadas mientras Chris los observaba. Según los expertos, esto hizo que los participantes encontraran rompecabezas más complejos de resolver que en una situación donde nadie los observara.

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En el segundo experimento, los expertos se enfocaron en analizar si los participantes se sentaban en la silla donde previamente se había sentado Chris, ya que el personaje estaba ausente. A pesar de ello, ninguno de los participantes se sentó en su lugar. Luego de que se les quitaron las gafas, el 72 por ciento de los participantes evitaron sentarse en la silla del personaje ficticio y, en vez de ello, se sentaron en la silla de al lado.

Según Bailenson, estos resultados evidencian cómo la experiencia de AR se fusiona con la percepción del mundo real e influye en la manera en que interactuamos con él. De hecho, la presencia de la experiencia de AR parece mantenerse después de que las gafas se han retirado.

En un tercero experimento, los investigadores hicieron que una persona sin gafas AR interactuara con un participante que si llevaba puesto el gadget. En este sentido, ambos sostuvieron una conversación. Al final, los que llevaban las gafas dijeron sentirse menos conectados con su interlocutor.

Finalmente, Bailenson afirmó que es necesaria más investigación para analizar con mayor detalle los efectos de la realidad aumentada en la vida de las personas. Sin embargo, estos hallazgos son la primera evidencia científica de que existen modificaciones en nuestros patrones de conducta tras una experiencia con esta tecnología.

Referencia: Social interaction in augmented reality. Plos One, Published: May 14, 2019. DOI: 10.1371 / journal.pone.0216290

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