La contaminación plástica a escala global se ha disparado durante los últimos años, con solo un 18 por ciento de ese plástico reciclándose, mientras que casi un 60 por ciento termina en vertederos. A pesar de que anteriormente se ha hablado del impacto negativo que tiene el plástico en el nuestro ecosistema y nuestra salud, son pocas las investigaciones que abordan la influencia de estos materiales en el cambio climático.

Así lo ha revelado un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB), el cual ha planteado nuevas estrategias para reducir la huella de carbono que actualmente existe en el mundo a causa del plástico. En este sentido, la utilización de energías renovables, el reciclaje, la reducción de la demanda de plástico y la creación de plásticos biodegradables a partir del CO2 podrían ser alternativas que juntas contribuyan a un mundo más limpio.

Capturar CO2 para producir “valor”

Según Sangwon Suh, profesor de la Escuela de Ciencias Ambientales Bren de la UCSB, la producción de plástico y otros químicos generan cantidades abrumadoras de gases de efecto invernadero mediante la energía consumida y las materias primas que se basan en el carbono utilizado. En este sentido, Suh, junto a sus colegas de la UCSB, han planteado la posibilidad de redirigir las emisiones de CO2 hacia la cadena de producción de materiales químicos.

La producción química genera más de 3,300 millones de toneladas métricas de CO2 anualmente, de los cuales al menos 1.8 mil millones de toneladas métricas de emisiones se generan a partir del plástico. Sin embargo, Suh considera que este problema representa una oportunidad, al utilizar el dióxido de carbono como base de carbono necesaria para producir estos productos químicos. Esto permitiría recopilar y almacenar grandes cantidades de CO2 para crear “valor”.

Foto: Pixabay

La estrategia lleva por nombre Captura y Utilización de Carbono (CCU, por sus siglas en inglés) y, según Suh. Su aplicación en la industria química representa un enfoque novedoso, ya que implicaría ofrecer una fuente “renovable” de elementos de carbono, además de retirar el CO2 de la atmósfera. Además, este proceso generaría como subproducto una gran cantidad de agua, lo que representa un beneficio extra.

¿Es posible vivir sin plástico en nuestro día a día?

Sin embargo, los investigadores aún analizan qué tan práctico puede ser aplicar esta estrategia, ya que exigiría una demanda mayor de la energía total dentro de la industria. Esta demanda se puede satisfacer con energía renovable, ya que, de lo contrario, la estrategia se traduciría en mayores emisiones de carbono que la cadena de suministro tradicional mediante las reservas de combustibles fósiles.

Reducir la demanda de plástico

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Suh y su equipo analizaron la posibilidad de que la demanda de plástico se vea reducida, para así reducir las emisiones de CO2. Evidentemente, esto involucraría un crecimiento de las fuentes de energía renovable, un desafío complejo dado el crecimiento de la población y de los ingresos a escala global. Justo en este punto, los expertos hallaron que el reciclaje es la mejor forma de reducir las emisiones.

Por su parte, Suh afirma que la reducción de las emisiones totales depende de mucho más que potenciar la energía renovable, aunque esto reduciría la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050. Esto ocurriría a pesar de que los plásticos sean producidos con combustibles fósiles.

Finalmente, el científico explicó que se necesita una implementación “agresiva” de diversas estrategias para reducir los efectos de gases invernadero provenientes de los plásticos, sin embargo, una estrategia bien coordinada permitiría solucionar parte del problema.

Referencia: Climate change mitigation potential of carbon capture and utilization in the chemical industry. PNAS first published May 13, 2019. DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.1821029116

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