El Banco Central Europeo (BCE) publicó un informe en el que asegura que las criptomonedas no tienen influencia sobre las políticas monetarias o el factor en la economía real.

En su documento titulado “Criptoactivos: implicaciones para la estabilidad financiera, la política monetaria y las infraestructuras de pagos y de mercado”, la institución presenta un análisis detallado del impacto de las monedas digitales en el desarrollo de la economía.

Según el banco, las criptomonedas podrían tener influencia en la economía si se convirtieran en un sustituto creíble del efectivo y los depósitos. Pero en la actualidad, la realidad es que no cumplen la misma función del dinero.

Lo planteado en el informe sustenta las declaraciones emitidas por Mario Draghi, el presidente del BCE, quien aseguró que las criptomonedas “no son lo suficientemente significativas en su entidad como para que puedan afectar a nuestras economías de manera macro”, a lo cual agregó:

“Las criptomonedas o bitcoins, o algo así, no son realmente monedas, son activos. Un euro es un euro, hoy, mañana, en un mes, siempre es un euro. Y el BCE está detrás del euro. ¿Quién está detrás de las criptomonedas? Así que son activos muy, muy riesgosos”.

Aunado a ello, el banco considera que el despliegue de las criptomonedas sigue siendo muy limitado y cuenta únicamente con un número pequeño de comerciantes listos para permitir las compras de bienes y servicios con dichos activos. Esto influenciado por la volatilidad del sector.

Otro de los factores mencionados está relacionado con la regulación de las criptomonedas. Respecto a ello, plantea que:

“La ausencia de una institución específica (como un banco central o una autoridad monetaria) que proteja el valor de los cripto-activos dificulta su uso como una forma de dinero, ya que su volatilidad: a) impide su uso como un depósito de valor; b) desalienta su uso como medio de pago; c) dificulta su uso como unidad de cuenta”.

A pesar de ello, la BCE reconoce que el potencial de las monedas estables, las cuales están respaldadas ya sea en activos físicos, monedas fiduciarias como el dólar estadounidense o el euro, lo que las vuelve mucho menos volátiles siempre que las reservas estén garantizadas.