Si bien ya no es un secreto que los niños de ahora pasan un tiempo que raya en lo excesivo frente a los dispositivos inteligentes, un estudio realizado por la Universidad de Michigan ha comprobado que el tiempo frente a la televisión también se ha convertido en una fuente predominante de entretenimiento y aprendizaje entre los pequeños de 2 a 11 años.

Por ejemplo, los niños que van desde los 2 a los 5 años pasan un tiempo promedio de 32 horas por semana pegados a la TV, mientras que desde los 6 a 11 años el tiempo se reduce a un total de 28 horas –dicha disminución se puede considerar que es por “culpa” de la transición hacia los dispositivos inteligentes–.

Sin embargo, actualmente, el mayor consumo de contenido televisado no se debe a los medios tradicionales, en cambio, estos han sido sustituidos por las plataformas de streaming como Netflix, Hulu, Amazon Prime Video, entre otras.

El consumo de la TV ha migrado de los canales a los servicios que permiten practicar el bingewatching –que no es más que la capacidad de pasar horas y horas pegadas a la pantalla viendo películas, series, documentales, o, lo que se guste–. Y, además, estas plataformas más actuales libran a los más pequeños del contenido comercializado, es decir, de la publicidad.

Buscarle el beneficio a todo

Aunque muchos dirán que no existe diferencia alguna entre que un niño pase horas pegado a los canales de cable estándar y que otro pase horas hipnotizado en las plataformas streaming, fuentes han confirmado que sí existe un beneficio esencial en evitarle el consumo de comerciales a los más pequeños de la casa.

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Todo está en incluir límites. Pongamos un ejemplo: si una madre le indica a su hijo que solo tendrá dos horas de “iPad time” –término moderno que se refiere al espacio de tiempo en que los pequeños podrán tocar y utilizar algún dispositivo inteligente, como un iPad– esas dos horas se cumplirán con exactitud, mientras que si una madre le dice a su hijo que tendrá dos horas de televisión antes de ponerse a estudiar, el tiempo del pobre pequeño se le irá entre comerciales y anuncios publicitarios, lo que se resumen en que no podrá de ver su programa favorito.

Se han encontrado datos que indican que cuando los niños se reservan solo a consumir la programación de un servicio de streaming están reduciendo de manera importante su consumo de comerciales, en conclusión su tiempo de entretenimiento es más pleno y mejor aprovechado.

Los niños de 2 a 5 años se “salvan” de más de 400 horas de anuncios publicitarios y comerciales al año, mientras que los de 6 a 11 años de más de 360 horas. Esto puede entenderse como que la primera tanda de niños está consumiendo un total de más de 1.600 horas al año en “televisión” y la segunda parte un total de más de 1.450 horas al año.

No obstante, críticos podrían entrar en el terreno de cómo la falta de anuncios publicitarios pueden afectar a los niños de hoy en día. Pero, objetivamente, no se ha encontrado ningún conflicto, hasta los momentos, en reducir la cantidad de comerciales que perciben los pequeños día a día.

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