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El último año no ha sido el mejor para Facebook, y no podía esperarse menos luego de los escándalos de privacidad que ha protagonizado. El más destacado de ellos fue sin duda el de Cambridge Analytica, en el que Facebook permitió que la extinta firma de consultoría recopilara datos privados de más de 87 millones de usuarios de la red social.  ¿El objetivo? manipular la decisión de los ciudadanos estadounidenses durante las elecciones presidenciales de 2016.

¿Facebook debería morir?

La presión de los reguladores por imponer mayores sanciones a Facebook sigue aumentando, lo que ha contribuido a alimentar la idea de que la red social podría extinguirse definitivamente, más allá de cualquier multa millonaria que se le imponga. En todo caso, las voces que afirman que Facebook es una herramienta masiva de espionaje siguen creciendo.

Esta no es la opinión conspirativa de un ex agente de inteligencia como Edward Snowden, quien ha asegurado anteriormente que Facebook es una empresa de vigilancia al servicio del Gobierno de EE.UU. Esta vez, ha sido uno de los fundadores de la red social, quien ha afirmado que es necesaria una ruptura del monopolio de Facebook.

En un artículo publicado por The New York Times, Chris Hughes, socio de Zuckerberg durante su paso por Harvard, manifestó su descontento por la manera en que la compañía controla todo lo que los usuarios ven, y solicitó a la Comisión Federal de Comercio (FTC) que la compañía fuera disuelta y separada de WhatsApp e Instagram.

Elizabeth Warren, senadora del Partido Demócrata y candidata a la presidencia de EE.UU., ha manifestado su postura en favor de una disolución de Facebook, así como también lo ha hecho la senadora Kamala Harris, planteando un debate a nivel institucional sobre el destino de la red. En casi todos los casos, los políticos ven el caso de Facebook como un problema de “monopolio”.

Facebook está desarrollando un dispositivo de streaming para conectar con la TV

¿Es posible una disolución de Facebook?

Foto: NBC

En su artículo de opinión, Hughes afirma que una de las grandes dificultades para detener a Facebook ha sido la gran influencia que tiene la compañía más allá de Silicon Valley. El ex socio de Zuckerberg afirma que, durante los últimos 20 años, se ha triplicado la cantidad de empresas públicas, lo que a su vez se traduce en una caída del emprendimiento y menos opciones para los usuarios.

En este sentido, Hughes considera que no hay alternativas a Facebook, y es precisamente allí donde radica el problema. Cuando ocurre un evento similar al de Cambridge Analytica, los usuarios tienden a abandonar Facebook, pero migran hacia Instagram o WhatsApp, que igualmente son propiedad de la compañía.

La posibilidad de que Facebook se disuelva existe. Sin embargo, la escasa disposición del Gobierno de EE.UU. para que esto se logre ha impedido cualquier sanción mayor a la red social. Facebook tuvo una estrategia clara desde el principio: vencer a toda la competencia. Este objetivo fue logrado en parte gracias al gobierno, y el monopolio que actualmente protagoniza la empresa impide que los reguladores del mercado lo vigilen constantemente.

Por ello, más allá del debate sobre la extinción de la compañía, es importante tener en cuenta que existe un gobierno que tiene aversión por luchar contra el monopolio de Facebook. Como afirma Hughes: “las leyes siguen en el papel (…) solo parece que nos hemos olvidado de ellas”.

Hasta que esta situación no cambie, cada vez que Facebook nos falle, nos indignaremos, nos decepcionaremos y, finalmente, nos resignaremos a seguir proporcionando datos sobre nuestra vida privada a esta compañía.

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