Este domingo será el último “dominGOT” de nuestras vidas, pues veremos el esperado final de la serie más vista en la historia de la televisión, ‘Game of Thrones’. Por casi una década, la adaptación de la saga de George R.R. Martin desarrollada por HBO ha subido el nivel de las producciones televisivas de los últimos años en cuanto a su historia, actuaciones, dirección y por supuesto, producción.

Sin embargo, a medida que la serie ha avanzado con sus temporadas, la narrativa parece perder su fuerza inicial cada vez más, lo cual es una lástima porque ha ocurrido hacia los acontecimientos más cruciales de la historia de George R.R. Martin. Los fanáticos más puristas de las novelas abandonaron la adaptación muchas temporadas atrás por considerarla un completo desastre, mientras que otros le dieron la oportunidad contrastando la línea de hechos en los libros y en la serie.

El penúltimo episodio de ‘Game of Thrones’ fue quizás el que más evidenció esta falta de narrativa al llevar a un extremo el personaje de Daenerys Targaryen, convirtiéndola en la villana de la serie. Si bien hubo pistas durante toda la serie sobre el posible destino de la Madre de los Dragones, fue el desarrollo forzado de los acontecimientos lo que llevó a que los fanáticos expresaran opiniones divididas al respecto.

‘Las campanas’, el penúltimo episodio de la serie, alcanzó los 18.4 millones espectadores el pasado 12 de mayo, según reveló HBO –y eso que son vistas “legales”, porque las vistas piratas podrían incluso aumentar la cifra al doble–, superando el récord histórico del show. Sin embargo, ha sido el capítulo con más bajo rating en la historia de ‘Game of Thrones’: Rotten Tomatoes calculó 47% en su Tomatometer, un número basado en la opinión de la crítica.

‘Game of Thrones’ pierde su gran fortaleza: la historia

Los nudos que se creaban en la historia en las primeras temporadas solían tener una importante repercusión en la narrativa, no solo del siguiente episodio, sino de las siguientes temporadas.

Resulta un poco agridulce que en los últimos episodios de la serie más exitosa de la historia de la televisión, la carrera al tiempo haya producido una versión ‘comida chatarra’ de lo que solía ser un plato preparado con mucho corazón. Si bien se entiende que una adaptación en televisión suele ser complicada por la avanzada del tiempo, no había razón para apresurar los hechos de la manera en la que se han venido desarrollando.

Más allá de que no se cumplan las teorías y profecías del libro original –seguimos esperando la aparición de Azor Ahai–, es la falta de puntos narrativos que marquen una dirección y una evolución tanto de los personajes como de la historia. Y aunque George R.R. Martin dijera alguna vez que el final de la serie será el mismo de sus libros, son los diferentes caminos que han tomado David Benioff y D.B. Weiss los que han apresurado un final que tal vez pudiera apreciarse mejor si se hubiese contado diferente.

Esto se ha podido evidenciar más en esta última temporada, no solo porque las expectativas estuviesen muy altas, sino porque ha habido auténticos fracasos en la narrativa que nos ha dejado con más preguntas que certezas. Por ejemplo, en el episodio de ‘La larga noche’ –mejor conocido como el de la ‘Batalla de Winterfell’– la manera en cómo acabaron con los Caminantes Blancos y el Rey de la Noche nos dejó poco convencidos de que, por siglos, generaciones y generaciones se estuviesen preparando para enfrentar el duro invierno, todo terminara tan rápido.

Además, tampoco pudimos conocer las razones o intenciones del Rey de la Noche, ni por qué quería atacar a los vivos ni por qué específicamente estaba buscando a Bran. Aún queda un episodio para explicarlo, pero no somos muy optimistas con que suceda.

Daenerys Targaryen: de Rompedora Cadenas a una auténtica tirana

Algunos fanáticos han odiado lo que han hecho con el personaje de Daenerys Targaryen, convertida en una tirana.

Otro punto que ha enfurecido a los fans –sobre todo a aquellos que siempre le han apostado a la Madre de los Dragones para tomar el Trono de Hierro– ha sido la evolución drástica de su personaje. En este punto debemos defender que el destino de Daenerys siempre fue convertirse en tirana, como ejemplo de la auténtica historia de cómo el bueno se hace malo por sus circunstancias –hola, Anakin Skywalker–. Ha habido pistas durante todo el show que así lo han demostrado, pero al ver que muchos fans se perdieron la seña, debemos reconocer que los escritores fallaron en demostrar estos puntos.

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Es por ello que vemos a tantos fanáticos absolutamente decepcionados por el giro en el personaje de Daenerys, no aceptan que se haya convertido en la Mad Queen y que haya quemado a todos en King’s Landing. “¿Por qué lo hizo?, ¿por qué razón?”, estas son preguntas que los guionistas deben respondernos en el último episodio –o al menos eso deberían si no quieren aumentar el odio que los fans del show sienten por ellos en este momento–.

Una aproximación a la historia de Daenerys es la típica de los líderes mesiánicos que comienzan prometiendo justicia para los pobres y desdichados, pero que luego terminan convirtiéndose en todo lo que alguna vez criticaron. Es la historia de cómo el poder seduce a los seres humanos, lo hemos visto en la política real y también en la ciencia ficción y fantasía como sucede con Frodo y el anillo, con la transición de Anakin Skywalker hacia el Lado Oscuro y también lo vemos en ‘Batman’ con el honorable fiscal de distrito de Ciudad Gótica, Harvey Dent.

Jon Snow: el Príncipe que (nunca) fue Prometido

Los guionistas han dejado algunas pistas sobre la posibilidad de que Jon Snow sea Azor Ahai, pero hasta ahora no ha habido nada confirmado.

Otro punto bastante molesto en la narrativa de la última temporada de ‘Game of Thrones’ es que nos han vendido a Jon Snow como todo lo contrario a lo que nos imaginamos cuando supimos que en realidad es Aegon Targaryen. Primero, en la séptima temporada trataron de insinuarnos en algunos momentos que era un Targaryen, pero lo retrasaron demasiado.

Ahora que está en todo su derecho de tomar el Trono de Hierro y hacer lo necesario para traer la paz a los Siete Reinos, actúa como un enamorado adolescente que quiere anularse por completo por “su reina”. También se ha mostrado como un pésimo guerrero durante esta temporada, teniendo un pico en la vergonzosa participación en la Batalla de Winterfell, por lo que, si llega en el último capítulo a presentarse como el legítimo heredero y a tomar cartas en el asunto, va a sentirse como que una pieza falta en ese rompecabezas narrativo.

Sin mencionar la profecía de Azor Ahai, que ha sido mencionada varias veces en la serie, dándonos pistas muy claras que apuntan a que Jon es el Príncipe que fue Prometido, sin embargo, hasta ahora no hemos visto ninguna acción del mismo Jon que así lo confirme. Podría haber oportunidad de revelar esta profecía tan esperada en el último episodio, aunque, seamos sinceros, ya el hype se perdió.

Nos parece un poco doloroso que ‘Game of Thrones’ tenga que terminar de esta manera, pues desde su primera temporada, la narrativa y el desarrollo de sus personajes han sido lo que más ha cautivado a los espectadores, y si es verdad que ha aumentado el nivel de producción por el elevado presupuesto que se han permitido gastar, es triste que los elementos más importantes del show se pierdan por querer ganarle la carrera al tiempo.

Esperaremos a ver qué sucede en el último episodio de la serie, deseando que ocurra un milagro que salve a la serie de terminar como un fracaso narrativo. Por todos los dioses, que así sea.

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