Controlados por un misterioso autor intelectual, las bandadas de aves se mueven en coordinación a través del cielo. Los investigadores siempre han estado interesados ​​en los factores que influyen en este fenómeno de autoorganización.

Ahora, los resultados de una reciente investigación realizada en enjambres de grajillas, revela un componente emocional a los factores de influencia conocidos: los lazos sociales de los animales individuales también pueden desempeñar un papel en la dinámica colectiva. De acuerdo al estudio, en estos córvidos, las parejas siempre permanecen juntas en el enjambre, lo que influye en el comportamiento del “superorganismo” de múltiples alas.

Algunas especies de aves se adaptan mejor a los cambios ambientales

Comportamiento colectivo

Se observa en esteras microbianas, bandadas de aves, peces e incluso en grandes grupos de personas: el comportamiento colectivo está muy extendido en la naturaleza porque proporciona muchos beneficios, desde facilitar ciertos procesos hasta servir como una estrategia de protección contra los depredadores.

Para el estudio, los investigadores realizaron un seguimiento detallado de las bandadas de gradillas; para ello, utilizaron cámaras especiales y un sistema de procesamiento de imágenes de alta velocidad.

En ciertas especies de aves, el comportamiento colectivo adopta formas tan sorprendentes que las personas alguna vez creyeron que los animales individuales tenían que estar conectados telepáticamente con sus compañeros de bandada.

Muchos estudios han demostrado que es un fenómeno basado en la autoorganización: cuando cada individuo en un enjambre responde a su prójimo siguiendo reglas idénticas, emergen las estructuras.

Para el estudio, los investigadores examinaron las grajillas (Coloeus monedula). Esta especie de cuervos, además de formar extensos enjambres en ciertas épocas del año, se sabe que tienen un comportamiento social pronunciado: las parejas permanecen juntas toda la vida y, por lo general, permanecen junto a ella.

En el contexto del estudio, los investigadores realizaron un seguimiento de las bandadas de gradillas con cámaras especiales y evaluaron los datos en tres dimensiones utilizando un sistema de procesamiento de imágenes de alta velocidad, el cual les permitió capturar el comportamiento de aves de manera individual con un detalle sin precedentes, llegando incluso a determinar la velocidad con la que las aves aleteaban, lo que sirvió para estimar el gasto energético del vuelo.

Una al lado de otra

Los investigadores encontraron que las aves no se distribuyen al azar en el enjambre y no se comportan igual. Claramente, el comportamiento de las parejas se destacó de las aves sin pareja.

Esta ilustración combina todas las imágenes recopiladas de una cámara durante el paso de una bandada de grajillas. Cada cinta muestra el camino que tomó una sola ave.

Cuando vuelan en enjambres a gran velocidad las parejas de gradillas siempre permanecen juntas. Adicionalmente, los investigadores observaron que las aves emparentadas también vuelan más cerca unos de otros. Este es un comportamiento que probablemente exija importantes demandas cognitivas para reconocer y permanecer con ciertos individuos familiares mientras se mueven en un enjambre.

¿Qué tan inteligentes son los cuervos?, la respuesta podría sorprenderte

Los hallazgos revelan una compensación: las parejas se benefician porque usan menos energía en vuelo, pero este comportamiento reduce la capacidad del enjambre para reaccionar ante los depredadores.

De esta observación se desprende que, si bien enfocarse en su pareja en lugar de en su posición en el grupo puede tener algunos beneficios energéticos, esto podría repercutir en la eficiencia con la que el grupo se coordina en conjunto.

Referencia: Costs and benefits of social relationships in the collective motion of bird flocks. Nature Ecology and Evolution, 2019. http://dx.doi.org/10.1038/s41559-019-0891-5

Más en TekCrispy