Existe evidencia de que las mujeres con trastornos de la alimentación, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, experimentan más síntomas depresivos postnatales (es decir, hasta 12 meses después del embarazo) que la población general.

Estudios clínicos han encontrado que hasta un tercio de las mujeres con trastornos alimenticios informan depresión postnatal y que, en las mujeres que experimentaron tanto anorexia nerviosa como bulimia nerviosa a lo largo de su vida, esta proporción aumentó a dos tercios.

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Comprender si estas asociaciones varían según los diagnósticos del trastorno alimentario puede ayudar a optimizar los enfoques de tratamiento y esclarecer factores etiológicos compartidos o específicos.

Trastornos alimenticios y la salud mental

En este sentido, un estudio realizado por investigadores del Colegio Universitario de Londres (UCL) encontró que cualquier tipo de trastorno alimenticio e inquietudes relacionadas con la imagen corporal antes o durante el embarazo pueden llevar a una depresión a largo plazo.

El hallazgo sugiere que en las madres con trastornos alimentarios los síntomas depresivos pueden ser persistentes en el tiempo.

Como explica la doctora Francesca Solmi, catedrática en el Departamento de Psiquiatría del UCL y autora principal de la investigación:

“Encontramos que las mujeres que habían tenido un trastorno alimentario en cualquier momento antes del parto, incluso si ocurrió años antes en la adolescencia, tenían más probabilidades de experimentar síntomas depresivos durante el embarazo y hasta 18 años después del nacimiento de su hijo”.

Estudios anteriores sugerían que los síntomas depresivos entre las madres con trastornos de la alimentación podrían mejorar después del período perinatal, pero esas investigaciones no tuvieron un tiempo de seguimiento tan largo para confirmar que, de hecho, el mayor riesgo de síntomas depresivos persiste en las mujeres con trastornos alimenticios.

Síntomas depresivos persistentes

Para el estudio actual, los investigadores examinaron datos de la cohorte ‘ALSPAC – Niños de los años 90’, que incluyó a 9.276 mujeres.

Las mujeres con trastornos alimenticios, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, experimentan más síntomas depresivos postnatales.

El equipo de investigación encontró que del total de mujeres de la muestra principal, 126 (1,4 %) informaron un diagnóstico de anorexia nerviosa de por vida, 153 (1,6 %) de bulimia nerviosa y 60 (0,6 %) de anorexia y bulimia nerviosa.

En conjunto, las mujeres que alguna vez habían padecido trastornos alimenticios experimentaron más síntomas depresivos durante un seguimiento de 18 años, en comparación a aquellas que nunca habían tenido un trastorno alimentario.

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Los investigadores expresan que este hallazgo sugiere que muchas personas con trastornos de la alimentación podrían no recuperarse completamente, ya que se sabe que los trastornos de la alimentación y la depresión suelen ocurrir al mismo tiempo.

En conclusión, estos resultados resaltan la necesidad de brindar una mayor capacitación para los médicos y matronas sobre cómo reconocer los trastornos de la alimentación en el embarazo, lo que podría ayudar a reducir el impacto a largo plazo de la mala salud mental.

Referencia: Eighteen-year trajectories of depressive symptoms in mothers with a lifetime eating disorder: findings from the ALSPAC cohort. The British Journal of Psichiatry, 2019. https://doi.org/10.1192/bjp.2019.89

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