El episodio número cinco de la última temporada de ‘Game of Thrones’ tiene muchos significados tanto para la audiencia como para el equipo de productores y el reparto. Sin embargo, si algo será completamente unánime es que grandes personajes murieron en ‘La Gran Guerra’, que muchas teorías se cayeron –de nuevo– y que falta solo uno más para el final.

Así como lo había asomado la actriz Emilia Clarke, este reciente episodio de la serie más exitosa de HBO fue mucha más grande, más impactante y, definitivamente, más iluminado que la ‘Batalla de Winterfell’, y, si bien todos nos esperábamos la transformación de Daenerys en Mad Queen, nunca nos esperamos que todo pasara en una hora y media.

Si no has visto el episodio, y eres “alérgico” a los spoilers, te recomendamos detenerte aquí. Pero, si por otra parte, eres de los que les gusta saber más y más detalles sigue leyendo estas líneas mientras recopilamos en un mismo espacio los detalles de las muertes de este penúltimo episodio de la temporada ocho de GOT.

Varys arde por traición

Cuando hablamos de traición es imposible que no se nos venga a la mente el nombre de Varys, mejor conocido como “la araña”. No obstante, si somos críticos y objetivos, debemos admitir que el líder de los “pajaritos” fue el mejor protector del Reino que cualquier otro líder de toda la saga.

Sin embargo, ser un buen jugador no te garantiza ganar la partida, y, como fue el caso de Varys, la traición tuvo olor a carne quemada y dejó solo cenizas por su paso. Pero, ¿quién es el verdadero culpable de la muerte de Lord Varys?

Si algo podemos decir de la escena de la muerte de “la araña” es que los efectos son impresionantes. Jamás nos sentimos tan amenazados por Drogon hasta este momento cuando sus múltiples dientes se asomaron desde la oscuridad mientras su madre y Jon Snow se encontraba de frente al traidor.

Muchos podrán buscar a quién culpar: desde Sansa Stark por soltar la sopa a Tyrion Lannister, pasando por Jon que rompió la promesa que le hizo a su Reina “Legítima” de no contarle nada a sus hermanas, hasta llegar a la Mano de la Reina que no dudó en compartir la jugosa información con Varys –quien solo quería que el verdadero Rey fuera el encargado de gobernar justamente a Westeros–.

Un suave y no tan iracundo “dracarys” acompañó las llamas que salieron de la boca del dragón que quemó vivo al Lord, no sin antes este despedirse de su gran amigo Tyrion y le propició las siguientes palabras: “espero estar equivocado” –y como bien sabemos, no lo estaba–.

Qyburn: la Mano de la Reina

Si hablamos de muertes desafortunadas pero bien merecidas debemos tocar el tema del asesinato de Qyburn, la Mano de la Reina Cersei. Si bien todos esperábamos algo más de acción, pelea y venganza personal, lamentamos decirles que la muerte de Qyburn quedó en manos de quien menos lo esperábamos: The Mountain –el claro ejemplo de que el monstruo mató a su creador–

Luego de que Daenerys no cediera ante las campanas de rendición que sonaban por las calles de King’s Landing y que esta, carente de toda razón, decidiera prenderle fuego a los niños, mujeres e inocentes que estaban corriendo por sus vidas, nos enfocan a un Cersei llorando y honestamente aterrada por lo que está escuchando y viendo.

Es ahí, cuando su fiel consejero le pide salir de la Fortaleza Roja para resguardarse “hasta que la tormenta” pasara. Pero, Qyburn nunca se imaginó que se encontraría en el medio de una pelea familiar entre The Hound y The Mountain.

Cuando la Mano de la Reina quiso interponerse entre una Montaña mutante y un Sabueso en busca de venganza su destino no fue más que terminar con la cabeza estrellada en un montón de escombros que la Mad Queen había dejado a su paso.

 

Cleganebowl

Este episodio estuvo llenos de muchas ilusiones y muchas decepciones –o por lo menos eso es lo que está corriendo por las redes sociales–, sin embargo, uno de los eventos más esperados de todos los tiempos tuvo lugar en la hora y veinte minutos que duró ‘La Gran Guerra’: el Cleganebowl.

Por fin The Hound llegó a King’s Landing listo para vengarse del abusivo de su hermano The Mountain. Pero, antes de detallar la pelea entre hermanos, Sangor Clegane se encargó de hacer lo que estuvo haciendo por mucho tiempo: mantener a salvo a Arya Stark.

Una vez Sangor se aseguró de que la menor de las hermanas Stark estuviera “sana y salva” este se dirigió con determinación hasta las escaleras donde su hermano, La Montaña, se encontraba escapando con la Reina Cersei.

Con Qyburn muerto luego de que La Montaña lo aplastara contra los escombros y con Cersei huyendo como si no le importara lo que está por pasar, los hermanos se dieron con todo y más. No obstante, solo existía un resultado para este encuentro, y, aunque The Hound resistió todo lo que pudo, este no tuvo otra opción que morir a manos de lo que más le aterraba: el fuego.

Casi de una manera poética, Sangor Clegane, quien le temía al ardor de las llamas desde que su hermano le quemó el rostro cuando pequeño, se arroja al fuego solo por la satisfacción de saber que acabó con la vida de su monstruoso hermano mayor.

Euron Greyjoy se enfrenta contra Jaime Lannister

“What is dead may never die” es el lema de la casa Greyjoy, pero en este caso, Euron Greyjoy muere a manos de Jaime Lannister, quien sin arrepentimientos se cobra la vida del hombre que se atrevió a tocar a su amada Cersei.

Greyjoy, a quien todos dábamos por muerto luego de que Daenerys arrasó con los barcos de la Flota de Hierro a punta de fuego de dragón, apareció a las orillas de King’s Landing y se topó en su camino con Jaime “El Matarreyes”.

Jaime y Euron se enfretaron con todo, el primero listo para rescatar a su amada y el segundo determinado a quedarse con la corona. Pero justo cuando pensábamos que Jaime perdería la batalla y que tumbaría todas las apuestas, “El Matarreyes” le hace honor a su nombre y atraviesa con una espada a su oponente.

Sin embargo, Euron no sintió ningún rencor, ya que, orgulloso, como últimas palabras dijo: “Fui el hombre que mató a Jaime Lannister” –porque en efecto sí lo hirió para morir desangrado en cualquier momento–.

Cersei y Jaime Lannister: juntos hasta la muerte

Ahora bien, si nos permiten extendernos aún más en este punto, debemos hablar de las muertes más y menos esperadas de toda la temporada: Cersei y Jaime Lannister.

Mientras unos creían que Jaime traicionaría a su hermana y la mataría debido a sus actitudes déspotas, otros creían que sería Arya Stark quien tacharía otro nombre en su lista y otra parte de los fanáticos pensaron que Cersei se cobraría la vida de su hermano porque este se fue al Norte a defender a los vivos, sin embargo, ahora decimos –aún en shock– que todos estaban equivocados.

En el episodio número cuatro Jaime Lannister dejó a una Brienne of Tarth con el corazón roto cuando decidió dirigirse al norte a proteger a su hermana amada, no obstante, los guerreros de Daenerys lo atraparon antes de que quisiera se acercara a las puertas de King’s Landing.

Cuando Tyrion se entera de que su Reina tiene a su hermano retenido, la Mano de la Reina decide tomar acciones para prevenir las locuras que la Madre de Dragones planea realizar. Aunque sabemos que el intento se quedó solo en eso, un intento fallido, Jaime sí logró llegar hasta los brazos de su amada Cersei.

Herido por Euron, pero decidido a lograrlo, Jaime llega hasta lo poco que queda de la Fortaleza Roja y se encuentra con una Cersei alterada por lo que está ocurriendo. Ambos se dirigen hacia su futuro, hacia una salida que los llevará hasta nuevas tierras para rehacer su vidas –tal como lo aseguró Tyrion– pero el destino les tenía algo completamente distinto planificado.

Ni Cersei gritando y llorando que lo único que quiere es que su hijo viva pudo detener que los muros colapsarán encima de la pareja que nació junta y murió junta: tomados de los abrazos, acompañados hasta su último aliento.

No podemos dudar que esta temporada ha estado llena de altos y bajos, de emociones de adrenalina y de algunas no tan eufóricas como se esperaban, pero, hay que admitir que la promesa de capítulos de la talla de una película que nos hizo el equipo de HBO se ha cumplido hasta estas alturas.