Un grupo de astrónomos ha encontrado una extraña estrella en la Vía Láctea, cuyas características químicas sugieren que pudiera tratarse de un intruso de una galaxia más pequeña, la cual habría sido absorbida por la nuestra en algún momento.

Llamada ‘J1124 + 4535’, la estrella llamó la atención de los investigadores luego de observarla a través del Telescopio Espectroscópico de Fibra de Objetos Grandes del Área del Cielo (LAMOST, por sus siglas en inglés). Este telescopio, ubicado en China, es considerado el más potente del mundo y permite a los investigadores determinar la composición química de las estrellas mediante un análisis de su espectro de luz.

Composición química “de otra galaxia”

La estrella J1124-4535 posee una composición química inusual, lo que sugiere que se originó en una galaxia diferente a la Vía Láctea. / Foto: LAMOST

Gracias a las observaciones con LAMOST y del seguimiento que realizaron los científicos en Japón con el Telescopio Subaru, se pudo confirmar que J1124 está ubicada en la constelación Osa Mayor, y posee una cantidad relativamente alta de europio y magnesio a niveles relativamente bajos. Según los científicos, esta parece ser una composición química única en una estrella presente en la Vía Láctea. A través de un comunicado, los investigadores del Telescopio Subaru, explicaron:

Este resultado sugiere que esta estrella se ha formado en una galaxia enana, y se ha acrecentado en la Vía Láctea en el proceso de formación de galaxias. Las relaciones de abundancia de esta estrella proporcionan la firma más clara de los eventos de fusión de galaxias enanas en las abundancias químicas estelares conocidas hasta la fecha.

Este tipo de composición química ha sido detectada en otras estrellas que no pertenecen a esta galaxia. De hecho, es normal encontrarlas en galaxias ‘enanas’, donde las estrellas se forman con mayor lentitud. En este sentido, el descubrimiento sugiere que J1124 fue formada en una galaxia que la Vía Láctea absorbió posteriormente.

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Galaxias que se fusionan

Estas ‘fusiones’ entre galaxias ocurren a menudo, según los investigadores, por lo que los resultados de los choques entre la Vía Láctea y galaxias enanas pueden ser perfectamente visibles, e incluso pueden pronosticarse, como la fusión entre la Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda que ocurrirá dentro de aproximadamente 4,000 millones de años.

Como hemos explicado, J1124 no es la primera estrella de otra galaxia que se descubre en nuestro hogar espacial. Se cree que un objeto ubicado en medio de la Vía Láctea se generó a partir de una colisión con una galaxia enana hace aproximadamente 10,000 millones de años. Al parecer, esta colisión creó un agujero por donde entraron a nuestra galaxia miles de millones de estrellas, entre las cuales podrían estar algunas de las más antiguas del Universo.

Referencia: Evidence for the accretion origin of halo stars with an extreme r-process enhancement. Nature Astronomy (2019). Published: 29 April 2019. DOI: https://doi.org/10.1038/s41550-019-0764-5

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