Es sabido que en el Sistema Solar la lluvia se presenta de diferentes maneras: en nuestro planeta llueve agua, en Titán –una de las lunas de Saturno– llueve metano y en Venus las precipitaciones son de ácido sulfúrico. Pero una reciente investigación nos muestra algo que para muchos resulta impensable: lluvia en el Sol.

Un equipo de investigadores de la NASA encontró evidencia de que, siguiendo una física similar al observado en la Tierra, gotas de plasma se precipitan sobre la abrasadora superficie solar provenientes de grandes bucles magnéticos que se forman en la atmósfera exterior, la llamada corona.

Actividad magnética

El Sol es una bola de hidrógeno y helio que fusiona constantemente elementos, creando el calor que nos mantiene vivos aquí en la Tierra. Pero nuestro astro rey también es un hervidero de actividad magnética que periódicamente arroja ríos de partículas cargadas que, si la Tierra se interpone, causan auroras en la alta atmósfera.

Los investigadores pasaron meses buscando evidencia de la lluvia coronal dentro de serpentinas de casco, como las que se ven en esta imagen del eclipse solar de 1994.

Los elementos que componen el Sol están en gran parte en forma de plasma (gas cargado eléctricamente). El plasma tiende a fluir a lo largo de bucles magnéticos de material que brotan de la superficie solar y vuelven a bajar.

Siguiendo el flujo de los bucles magnéticos, el plasma asciende hacia la atmósfera exterior del Sol, y cuando se encuentra en su punto más alto, parte de este plasma se enfría y se condensa, para caer en la superficie solar en forma de precipitación, lo que los científicos han llamado lluvia coronal.

Cuando los investigadores comenzaron a buscar evidencia de lluvia coronal, primero observaron las serpentinas de casco, los bucles magnéticos puntiagudos de más de un millón de kilómetros que se pueden ver saliendo del Sol durante un eclipse. Las simulaciones por computadora habían sugerido que esa sería la ubicación con mayor probabilidad de observar el fenómeno.

Evidencia encontrada

Pero después de meses de búsqueda infructuosa, el equipo consideró buscar evidencia de lluvia coronal en bucles magnéticos más pequeños que habían sido fotografiados en alta definición por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA.

La lluvia coronal se encontró en bucles magnéticos mucho más pequeños.

A pesar de que solo tienen el 2 por ciento de la altura de las serpentinas de casco, y por lo tanto deberían tener menos posibilidades de refrescarse, fue allí donde los investigadores encontraron la evidencia que buscaban: lluvia coronal.

Este descubrimiento debería ayudar a los científicos a descifrar uno de los misterios solares más debatidos por los cosmólogos, el hecho de que la atmósfera superior del Sol sea mucho más caliente que la atmósfera interior.

Al respecto, la investigadora Emily I. Mason, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA y coautora del estudio, comentó:

“Aunque se presenta en una forma muy diferente a como la vemos en la Tierra, y para algunos puede parecer absurdo, la lluvia en el Sol es real; por lo tanto, contar con una buena comprensión de este fenómeno puede ayudarnos a resolver algunos de los enigmas sobre cómo funciona nuestro Sol”.

Referencia: Observations of Solar Coronal Rain in Null Point Topologies. The Astrophysical Journal Letters, 2019. https://doi.org/10.3847/2041-8213/ab0c5d