Un equipo de paleontólogos de la Universidad Virginia Tech ha identificado a un familiar previamente desconocido del Tiranosaurio rex, un descubrimiento que aporta nueva información sobre los orígenes evolutivos de los tiranosaurios, al tiempo que ofrece una visión de estas temibles criaturas antes de que alcanzaran sus colosales tamaños.

La nueva investigación describe a Suskityrannus hazelae, una especie de dinosaurio del grupo de los tiranosaurouroide. Esta criatura vivió durante el Período Cretácico Medio hace unos 92 millones de años, aproximadamente 27 millones de años antes del surgimiento del T. rex.

Entendiendo la evolución de los tiranosaurios

Si bien Suskityrannus no es un antepasado directo de T. rex, su descubrimiento viene a llenar un vacío crítico en el registro fósil de los tiranosaurios, ya que solo se conocen unas pocas especies de esta familia entre el Cretáceo Inferior y el Cretácico Superior.

El recién descrito Suskityrannus medía alrededor de 2,7 a 3,6 metros de largo, tenía una altura de 60 a 90 centímetros en las caderas, un cráneo de alrededor de 32 centímetros de longitud y no pesaba más de 40 kilogramos. Para poner el tamaño de esta criatura en perspectiva, era un poco más largo que el cráneo de un T. rex completamente desarrollado.

Restos fósiles de Suskityrannus hazelae comparados con la mandíbula inferior de un Tiranosaurio rex.

La nueva especie descrita es conocida por un par de esqueletos juveniles, que se encontraron a unos 50 metros de distancia entre cada uno en la cuenca Zuni de Nuevo México. El primer esqueleto fue descubierto en 1997 y el segundo, más completo, fue descubierto en 1998.

Durante años, los científicos no estaban seguros de con qué trataban, al imaginar que los restos pertenecían a algún tipo de dromaeosaurio, como un Velociraptor.

Rasgos determinantes

En términos de sus características físicas únicas, el bípedo Suskityrannus tenía patas largas, una mordida fuerte y dientes afilados y serrados, características consistentes con un carnívoro de rápido movimiento.

Esta imagen, tomada en 1998, muestra un fragmento del fémur de Suskityrannus hazelae sobresaliendo del suelo en la cuenca Zuni de Nuevo México.

Estas características fueron cruciales para los tiranosaurios de gran tamaño, que tenían extremidades frontales tan pequeñas que se volvieron extremadamente dependientes de sus patas traseras y sus enormes mandíbulas llenas de dientes. La detección de estos rasgos en Suskityrannus revela que los tiranosaurios desarrollaron estas características cuando aún eran relativamente pequeños.

De acuerdo a los investigadores, Suskityrannus probablemente vivía en un entorno húmedo y pantanoso y se alimentaba de hadrosaurios, anquilosaurios y otras presas.

Aunque en conjunto los restos fósiles de los dos especímenes aportan una porción decente del esqueleto de Suskityrannus, los investigadores no cuentan con algunas partes de su cráneo, manos y patas, por lo que no ha sido posible determinar si tenía brazos pequeños como T. rex o si tenía dos o tres dedos.

Referencia: A mid-Cretaceous tyrannosauroid and the origin of North American end-Cretaceous dinosaur assemblages. Nature Ecology and Evolution, 2019. https://doi.org/10.1038/s41559-019-0888-0