Tal parece que ‘Game of Thrones’ ya no es la serie que solía ser. Se nota cada vez más la falta que hace la base de George R.R. Martin para la serie en cuanto a narrativa se refiere, pues los últimos capítulos de la producción de HBO no han sido precisamente los mejores en cuanto a la historia. Si la Batalla de Winterfell nos dejó desconcertados por el factor sorpresa, el cuarto episodio, ‘Los últimos Starks’, significó una gran decepción para muchos de los fanáticos.

A tan solo dos episodios del final de la serie más exitosa de la historia de la televisión, parece que hemos perdido el rumbo de la historia, alejándose bastante del estilo original de la producción. Veamos los peores momentos del episodio que así lo demuestran:

1. Una película para adolescentes

La primera mitad del episodio fue una especie de mezcla de varias películas para adolescentes y para universitarios en la que vimos celebraciones entre amigos, miradas intensas, corazones rotos, manipulación entre parejas y despedidas.

Tras haber ganado la Batalla de Winterfell, superados los homenajes a los caídos, nuestros personajes decidieron llevar la fiesta a los salones del norte –en el que hasta un vaso de Starbucks hizo su aparición estelar– en la que vimos cómo el exbastardo Gendry se convierte en Lord Gendry Baratheon de Storm’s End, con la venia de Daenerys Targaryen, en una movida estratégica que podría frenar sus intenciones por tomar el Trono de Hierro. Un muy emocionado Gendry corre a contarle al amor de su vida, Arya, las buenas nuevas y le pide matrimonio, solo para ser completamente rechazado por ella, pues a ella le va más el rollo independiente.

Pero Gendry no fue el único con el corazón roto. En el triángulo amoroso entre Jaime Lannister, Brienne of Tarth y Tormund, una terrible noche marcará el resto de sus vidas. Brienne, tras perder su virginidad con Jaime se siente irremediablemente enamorada de él –rompiendo el corazón salvaje de Tormund– solo para darse cuenta de que Jaime sí es una horrible persona que la abandona de manera precipitada para ir a King’s Landing.

Salvo porque Gendry ahora es el único Baratheon que existe, lo demás nos ha parecido innecesario para la trama, o al menos se le dedicó demasiado tiempo del episodio sin que eso tuviera un significado importante.

2. Daenerys se está convirtiendo en una especie de Soraya Montenegro

Con tal de quedarse con el Trono de Hierro, Daenerys ha demostrado que no le importa incurrir en ciertas conductas intrigantes como manipular a Jon Snow para que oculte el secreto sobre su identidad a sus hermanas. La madre de los dragones sabe que Sansa no la soporta en lo absoluto pues no confía en ella como reina, por ello sabe que, si se entera del destino de Jon, sus planes de volverse la reina de los Siete Reinos quedarán diezmados.

Más adelante, le expresa a Varys que no le importa matar a miles de inocentes para “tomar lo que le pertenece”, convirtiéndose en un tirano igual a los que se ha enfrentado a lo largo de la serie. Su mal temperamento y soberbia la llevaron a perder a Rhaegal y a su mejor amiga y consejera, Missandei –quien irónica y tristemente murió con cadenas en sus manos–. Con la mitad de su ejército, dos dragones menos y con su equipo conspirando contra ella para que sea Jon Snow quien llegue al Trono, Daenerys está cada vez más lejos de lograr su cometido.

3. Jon Snow sigue decepcionando y no entendemos por qué

El ex Lord Commander y ex Rey del Norte se ha vuelto el vivo ejemplo de la frase dicha por muchas abuelas que reza “enamorado no es gente”, pues se ha despojado de todo por su reina Daenerys, sin darse cuenta de que está abandonando a su familia y dirigiéndose a una guerra bastante cruenta en la que no llevan la ventaja.

Jon quiere estar con Daenerys, pero sus recién descubiertos nexos sanguíneos se lo harán más cuesta arriba, además del destino de ser el rey de los Siete Reinos por derecho. Sin embargo, aunque no termina de asumir su rol como un Targaryen, tampoco parece que le duela mucho dejar su vida como Stark atrás al abandonar Winterfell, dejando a su familia y amigos –además de abandonar a Ghost sin conmoverse al respecto–.

Aunque la canción Jenny of Oldstones planteó que Jon rechazaría su derecho al Trono por estar con Daenerys, esperamos que este movimiento sea más digno que un simple sometimiento a una reina que es más tirana que líder. Además, nos decepciona un poco que hasta la fecha no tengamos signos de quién es Azor Ahai, aun cuando ya se ha hecho mención sobre esto en la serie. Lo que sí vemos es que con el comportamiento de Jon no parece el Príncipe que fue Prometido, sino más bien un príncipe que ha decepcionado.

4. Feminismo diluido

No se puede negar que los productores han hecho una labor impecable al desarrollar personajes femeninos fuertes y con una evolución importante, sin embargo, esto se ha visto en temporadas previas. No por nada personajes como Arya Stark, Daenerys Targaryen, Brienne of Tarth, Olenna Tyrell y Catelyn Stark han sido los favoritos del elenco femenino –incluso Cersei Lannister ha demostrado ser una de las villanas más fuertes de ‘Game of Thrones’–.

Sin embargo, estas versiones fuertes de los personajes se han venido diluyendo, tal como ha ocurrido con Daenerys, que muchos fans consideran que solo por el hecho de ser mujer merece llegar al Trono de Hierro, pero no toman en consideración que como estratega es muy deficiente y como política también lo es, ¿y no es precisamente eso lo que debe hacer un mandatario?

Aún más, cuando se reveló el secreto de que Jon Snow –en realidad Aegon Targaryen– es el verdadero heredero al trono, hubo varios memes que insinuaban que solo tomaría el Trono por ser hombre, pero si comparamos expedientes, Jon sí ha tenido cargos políticos y ha logrado importantes hitos como la paz entre los Salvajes y el Norte.

Con respecto a Brienne, ha sido innecesaria la escena fan service con Jaime Lannister en la que la vulnerabilidad de su personaje no se mostró de la mejor manera. Una mujer como Brienne –por todo lo que le ha pasado– nunca le hubiese rogado a nadie que no la dejara y menos si fue de una manera tan cruel como lo hizo Jaime.

De manera que, aunque HBO quiera venderlo como “un show feminista”, ‘Game of Thrones’ está lejos de serlo, al menos durante esta temporada. Veremos cómo se desarrollan estos personajes en los dos capítulos que restan.

Si algo ha dejado muy claro el episodio ‘Los últimos Starks’ es que ‘Game of Thrones’ no es lo que solía ser y que los guionistas han tenido mucho campo libre para contar una historia que no parece en lo absoluto creada por George R.R. Martin. Son muchas las preguntas que están en el aire que esperamos que sean respondidas en los últimos dos capítulos de la serie más vista en la historia de la televisión.