Considerado por muchos como uno de los placeres más inusuales de la vida, el olor a hierba recién cortada es altamente valorado porque, además de agradable, infunde un sentido de paz y armonía con la naturaleza.

Si bien este olor se asocia con pensamientos de sosiego y placidez, se trata de un mecanismo de defensa que el pasto ha evolucionado por millones de años, y es el efecto secundario de algunas reacciones químicas excepcionales.

Mecanismo de defensa

Las plantas han desarrollado muchas formas interesantes de defenderse de estímulos externos que son perjudiciales para su bienestar. Como un mecanismo defensivo contra los herbívoros, la mimosa púdica se cierra cuando se la toca; las rosas producen espinas, los cocos desarrollan conchas duras en el exterior y los árboles de Chinchona liberan una sustancia amarga que hace que su corteza sea muy poco atractiva para comer.

Estos compuestos volátiles mantienen alejados a los insectos que se alimentan de sus hojas, y para los que aún persisten, atraen avispas parásitas que destruyen a esos insectos.

Cuando las plantas de hoja se dañan de alguna manera, liberan compuestos orgánicos llamados volátiles de hoja verde (GLV, por sus siglas en inglés), los cuales, además de emitir un olor “verde” único, ayudan a formar nuevas células para curar las heridas más rápidamente, combatir las posibles infecciones bacterianas o fúngicas, y producir compuestos que previenen daños mayores.

Pero otros GLV simplemente sirven como señales de socorro, lo que sugiere que las plantas tienen una forma rudimentaria de lenguaje.

Cuando las plantas se lesionan, ya sea a través de la acción de los animales que pastan en ellas o si son cortadas, o incluso manipuladas de forma violenta, las emisiones de estos compuestos volátiles aumentan de manera notable.

Aromas y respuestas

Uno de los muchos otros compuestos liberados por la hierba cuando se corta es el ácido jasmónico, llamado así porque fue descubierto por primera vez a través de las plantas de jazmín. Esta sustancia actúa como un insecticida, indicando a los insectos que se alimentan de plantas que se mantengan alejados.

Para muchos, el aroma a hierba cortada evoca sentimientos de paz y armonía.

La otra función de esta sustancia es como una señal que “invita” a las avispas parásitas a que se acerquen y pongan sus huevos en los insectos que comen plantas y de ese modo mantenerlos alejados. Por lo tanto, esta sustancia tiene una doble función: mantiene alejados a los insectos que se alimentan de sus hojas, y para los que aún persisten, atrae avispas parásitas que destruyen a esos insectos.

Las plantas también pueden reconocer y responder a estos aromas en el aire. Estos compuestos advierten a las plantas vecinas están perdiendo sus puntas de flores, por ejemplo. En respuesta, las plantas cercanas transportan azúcar y otros recursos hacia sus raíces, lo que minimiza las potenciales pérdidas de la planta y puede ayudar a que vuelva a crecer más tarde.

En última instancia, este mecanismo de defensa que ha evolucionado para mantener alejados a los depredadores y para advertir a las plantas cercanas sobre la presencia de una acción estresante, en este caso, la cortadora de césped.

Referencias:

Insects Betray Themselves in Nature to Predators by Rapid Isomerization of Green Leaf Volatiles. Science, 2010. https://doi.org/10.1126/science.1191634

SNF1-related kinases allow plants to tolerate herbivory by allocating carbon to roots. PNAS, 2006. https://doi.org/10.1073/pnas.0602316103