Las populares expresiones “los rumores son llevados por los enemigos, difundidos por los tontos y aceptados por los idiotas” y “los chismes mueren cuando entran los oídos de los sabios”, revelan que la cultura popular suele interpretar los chismes como algo hecho por personas imprudentes o crueles.

Pero una reciente investigación muestra que, a pesar de que popularmente se cree que se trata de una acción practicada típicamente por mujeres, individuos de clases sociales deprimidas o de bajos niveles educativos, el chisme es omnipresente.

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El chisme en un contexto cotidiano

Aunque existen múltiples definiciones, la mayoría de los investigadores está de acuerdo en considerar que un chisme es compartir información sobre alguien que no está presente. Según esta definición académica, el chisme no es necesariamente malicioso.

Los resultados de esta investigación disipan algunos de los estereotipos asociados al chisme y revelan su naturaleza ubicua.

A fin de examinar las características de los chismes en un contexto cotidiano, un equipo de investigadores de la Universidad de California en Riverside, realizó un estudio en que evaluaron quiénes, qué temas y con qué frecuencia chismean las personas.

Como parte del estudio, el equipo examinó los datos de 467 personas –269 mujeres, 198 hombres– con edades entre 18 y 58 años.

Por 3 días los participantes usaron un dispositivo de escucha portátil llamado registrador activado electrónicamente, el cual muestreaba lo que las personas decían a lo largo del día. Alrededor del 10 por ciento de sus conversaciones fueron grabadas y analizadas por asistentes de investigación.

Estos análisis revelaron que en total hubo 4.003 casos catalogados como chismes, los cuales fueron filtrados en tres categorías: positivo, negativo o neutral. Los asistentes codificaron aún más el chisme dependiendo de si se trataba de una celebridad o un conocido, el tema y el género del interlocutor.

De naturaleza ubicua

Los investigadores encontraron que alrededor del 14 por ciento de las conversaciones de los participantes fueron chismes. Casi tres cuartos de estos chismes fueron neutrales. El chisme negativo (604 casos) fue dos veces más frecuente que el positivo (376 casos).

Para los autores del estudio, chismear es compartir información sobre alguien que no está presente.

Mayormente, los chismes se relacionaban a personas conocidas. Este fue el caso en 3.292 oportunidades de los 4.003 chismes analizados. Las mujeres chismean más que los hombres, pero esta ligera diferencia se observó solo en chismes neutros.

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Las personas más jóvenes se involucran en más chismes negativos que los adultos mayores. Las personas más pobres y menos educadas no chismean más que las personas más ricas y mejor educadas. En promedio, los participantes dedicaron 52 minutos al día haciendo comentarios sobre personas que no se encontraban presente, es decir: chismeando.

Los autores del estudio expresan que estos resultados disipan algunos de los estereotipos asociados al chisme, y revelan la naturaleza ubicua de este prevalente pero poco comprendido comportamiento humano.

Referencia: Who Gossips and How in Everyday Life? Social Psychological and Personality Science, 2019. http://dx.doi.org/10.1177/1948550619837000

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