El mundo de la estética suele estar en una delgada frontera entre lo que es seguro y lo que es bastante peligroso. Así ocurrió en años anteriores con casos como los de los biopolímeros “de uso comercial” –es decir, practicados en cualquier espacio que no fuera una clínica certificada– que tanto debate generaron hasta llegar a prohibirse en la mayoría de los países.

La nueva polémica en la industria de la estética está en los llamados “vampire facials”, mejor conocidos como tratamientos faciales con plasma rico en plaquetas, en el que se extrae sangre del paciente para luego centrifugarla e inyectarlo directamente en la cara con el objetivo de rejuvenecer el rostro. Este tipo de tratamientos se han vuelto altamente populares con la venia de la estrella del reality show y las redes sociales, Kim Kardashian, como una de las maneras de mantener un rostro digno de selfies.

Ante el manejo de agujas y sangre, ha sido inevitable el debate sobre la efectividad de estos tratamientos estéticos y el riesgo clínico que un paciente puede correr si no se practica bajo la experiencia de un profesional. Recientemente se pudo conocer el caso de dos mujeres que contrajeron VIH en un spa en Albuquerque, Nuevo México, tras someterse al “vampire facial”.

El riesgo es real si el tratamiento no lo realiza un profesional

El ‘vampire facial’ ha sido popularizado por celebridades como Kim Kardashian por su aparente efecto rejuvenecedor.

A raíz de este hecho, el Departamento de Salud de Nuevo México (NMDOH, por sus siglas en inglés) ha estado realizando pruebas gratuitas a cualquier cliente que haya recibido cualquier tipo de inyección en el mencionado spa, incluyendo aquellos que recibieron tratamientos faciales de plasma rico en plaquetas para evaluar si han contraído el virus del VIH o Hepatitis B y C.

Dado que a las dos mujeres que se vieron afectadas recibieron este tratamiento entre mayo y septiembre de 2018, los clientes que podrán aplicar a la prueba gratuita son aquellos que acudieron al spa en el mismo período de tiempo. A la fecha, más de cien clientes han pasado por la prueba de la institución, mientras que el spa permanece cerrado desde septiembre de 2018 bajo la inspección del NMDOH.

De acuerdo con el NMDOH, aún no se ha encontrado prueba de otros peligros potenciales de transmisión del VIH fuera de los procedimientos que involucran inyecciones. Para el departamento “las pruebas son importantes para todos puesto que hay tratamientos efectivos para el VIH y para muchas infecciones de hepatitis”.

La recomendación lógica que hace el NMDOH es que, si una persona decide someterse a este tipo de tratamientos que implican el uso de inyecciones, verifique si el servicio lo provee un profesional con licencia médica para estos procedimientos.

¿Qué es un “vampire facial” y cómo podría contaminar a una persona?

El riesgo por contaminación puede deberse a la estetilización incorrecta de las agujas implementadas para el tratamiento, así como el cruce de muestras sanguíneas de pacientes.

El plasma rico en plaquetas se ha estado utilizando durante los últimos veinte años como tratamiento para acelerar la sanación de heridas y piel quemada, especialmente de atletas y más recientemente en modelos y celebridades. El procedimiento consiste en extraer la sangre del paciente y centrifugarla para separar el plasma de los glóbulos rojos y blancos de la sangre.

Este plasma se le inyecta al paciente bien sea con una jeringa tradicional o dermapen, que es una terapia de micropunción con varias agujas –entre 9 y más de 18 microgujas– que permite una mejor cobertura del rostro.

La dermatóloga y profesora clínica asistente en la Universidad de Nueva York, Shari Marchbein, explicó en una entrevista que estas “múltiples microagujas penetran la piel hasta una cierta profundidad, creando heridas superficiales y ‘microlesiones’ a través de las cuales se reintroduce el plasma del paciente”. Al ser un tratamiento que tiene más de 20 años en el mercado, nunca habían surgido problemas de contaminación hasta el momento, por lo que cabe preguntar, ¿cómo puede una persona contagiarse de VIH o hepatitis en un procedimiento presuntamente seguro?

Doris Day, una dermatóloga certificada de la ciudad de Nueva York, explicó que la contaminación puede ocurrir por dos razones: una podría ser el cruce de las muestras de sangre de dos pacientes y la mezcla de las mismas y la otra posibilidad es la esterilización incorrecta de la aguja después de su uso, con lo cual, la muestra de un cliente puede transferirse a otro cuando se le haga el procedimiento.

Tomando toda esta información en cuenta, podría decirse que el verdadero riesgo de contraer HIV a través de un tratamiento como el “vampire facial” se debe al mal manejo del mismo por falta de conocimiento de quien lo aplica, que por lo general no es un profesional certificado en dermatología.

Referencia: Department of Health Offers Free Testing for Persons Who Received Any Injections, including Vampire Facials, at the VIP Spa in Albuquerque: https://nmhealth.org/news/alert/2019/4/?view=762