Aunque los científicos nos han dicho en repetidas ocasiones que las aves descienden de los dinosaurios, la manera en que esto ocurrió sigue siendo un tema de debate dentro de esta comunidad. A fin de esclarecer el asunto, un grupo de investigadores ha creado modelos robóticos para probar su hipótesis de que las proto-aves movían sus alas mucho antes de comenzar a volar.

Hasta cierto punto, esta afirmación no representa ninguna controversia. Si lo analizamos bien, la ‘selección natural’ normalmente reafirma las características en vez de crearlas. Si algunos dinosaurios hubiesen sido primero cuadrúpedos y luego bípedos con extremidades adicionales, es natural que luego de varios millones de años desarrollaran una utilidad para dichas extremidades.

Modelos robóticos para probar la evolución

La investigación fue llevada a cabo por Jing-Shan Zhao y sus colegas de la Universidad de Tsinghua, en China, quienes crearon un modelo robótico basado en un dinosaurio que tenía la capacidad de moverse, para observar cómo los bípedos comenzaron a utilizar sus alas hasta finalmente despegar. En este sentido, los investigadores se enfocaron en la forma en la que estos animales comenzaron a mover sus alas cuando corrían en el suelo.

El ‘vuelo deslizante’, característico de los dinosaurios’, era una atributo que estaba presente mucho tiempo antes de lo que conocemos como ‘historia evolutiva’. Sin embargo, Zhao y su equipo tenían la finalidad de confirmar que el movimiento activo de las alas evolucionó sin una etapa previa de deslizamiento.

Para lograrlo, estudiaron el Caudipteryx, un dinosaurio que contaba con ‘proto-alas’ pero no podía volar. En este sentido, crearon un robot basado en el dinosaurio para imitar su aspecto y movimientos. Con un peso de 5 kilogramos y una velocidad al correr 18 Km/h, los investigadores pudieron obtener resultados precisos.

Para emular los movimientos del Caudipteryx, los expertos crearon un modelo matemático que les permitió estudiar los efectos de la carrera desde el punto de vista mecánico. Esto les permitió afirmar que las velocidades entre 9 y 20 Km/h generaron vibraciones que permitieron al robot agitar sus alas. Luego, Zhao probó los cálculos en tiempo real, logrando determinar que cuando el robot dinosaurio estaba en movimiento, correr a estas velocidades se tradujo en un movimiento natural de ‘batido’ de alas.

Corriendo para volar

Los investigadores también llevaron a cabo sus pruebas con un avestruz pequeña, a la cual le fueron incorporadas alas artificiales y se le hizo correr, logrando que las alas se movieran con la intención de volar. Zhao comprobó además que unas alas más grandes o largas se traducen en una mayor fuerza de levantamiento al correr.

A través de un comunicado, Zhao dijo que este estudio demuestra que el movimiento de ‘batir’ las alas se desarrolló naturalmente a medida que el dinosaurio emprendió su carrera. Además, aclaró que a pesar de que el aleteo no hizo volar al dinosaurio en ese momento, el desarrollo del movimiento de aleteo se pudo haber presentado antes que el deslizamiento.

Los planes futuros de los investigadores incluyen nuevos estudios enfocados en el empuje y la elevación de las alas del Caudipteryx. Estos experimentos se llevarían a cabo con las alas en modo de aleteo pasivo.

Referencia: Identification of avian flapping motion from non-volant winged dinosaurs based on modal effective mass analysis. Plos Computational Biology, Published: May 2, 2019. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pcbi.1006846