Un hombre de Oklahoma se está recuperando de una potencialmente fatal condición médica después de haber hecho lo que millones de personas hacen todos los días: craquearse el cuello.

El cuello de Josh Hader le estaba molestando. Había estado sintiendo cierta incomodidad durante un par de semanas y pensó que un poco de estiramiento podría proporcionar alivio. Se dispuso a estirarlo y cuando usó su mano para aplicar un poco más de presión, escuchó un estallido.

Maniobra peligrosa

Menos de una hora más tarde, Hader se encontraba en la sala de emergencias de un hospital sufriendo un derrame cerebral causado por un desgarro en una arteria de su cuello.

Si bien Hader (en la imagen) no perdió ninguna capacidad cognitiva o el habla, todavía tiene problemas de equilibrio, dificultad para controlar su brazo izquierdo y otros síntomas persistentes.

El médico tratante del caso, doctor Vance McCollom, indicó que la maniobra realizada por Hader había desgarrado su arteria vertebral, una de las principales arterias en el cuello que llega al cerebro.

Se sabe que un desgarro o disección de la arteria vertebral puede originar accidentes cerebrovasculares, y esto no tiene nada que ver con la salud de una persona, por lo que puede afectar a personas jóvenes, como el caso de Hader.

El 14 de marzo, Hader dijo que estaba trabajando desde su casa cuando sintió un dolor familiar en su cuello y trató de aliviarlo realizando un movimiento de estiramiento. Casi inmediatamente después de escuchar el “pop” en su cuello, el lado izquierdo de su cuerpo comenzó a adormecerse.

Basándose en su experiencia como ex oficial de policía, Hader rápidamente verificó si parte de su rostro estaba caído, uno de los signos más reveladores de un derrame cerebral. Pero los músculos de su cara parecían estar bien, por lo que concluyó que debió haber apretado un nervio, y fue a buscar unas bolsas de hielo para colocárselas en el cuello.

Fue entonces cuando Hader se dio cuenta de que algo estaba muy mal.

“Mientras caminaba hacia la cocina, podía caminar solo en un ángulo de aproximadamente 45 grados. Literalmente no podía caminar recto. Casi caminaba directamente hacia la izquierda”.

En los minutos siguientes su condición empeoró drásticamente. Cuando llegaron a la sala de emergencias, una media hora después, Hader ya no podía caminar y necesitaba una silla de ruedas.

Después de que una tomografía computarizada determinó que no había sangrado en su cerebro, un médico confirmó que estaba sufriendo un derrame cerebral y que necesitaba recibir un medicamento conocido como activador tisular del plasminógeno, o tPA, que disuelve los coágulos de sangre.

Recuperación paulatina

Hader que fue trasladado al Hospital Mercy, donde permaneció en la unidad de cuidados intensivos durante varios días antes de ser llevado a un centro de rehabilitación.

Si bien no perdió ninguna capacidad cognitiva o el habla, todavía tiene problemas de equilibrio, dificultad para controlar su brazo izquierdo y falta de sensación en su brazo y pierna derecha, entre otros síntomas persistentes.

El doctor McCollom explicó que las arterias vertebrales en el cuello se unen en el cerebro para convertirse en la arteria basilar, que cumple el papel fundamental de suministrar sangre al tallo cerebral.

Se sabe que un desgarro o disección de la arteria vertebral puede originar accidentes cerebrovasculares.

Si un desgarro en la arteria vertebral impacta la arteria basilar, el accidente cerebrovascular puede ser fatal, causar un estado de coma o dejar a una persona en un estado vegetativo permanente.

Los expertos aún no saben por qué las arterias de algunas personas son más propensas al desgarro, pero creen que tiene que ver con la integridad de las paredes de los vasos sanguíneos, que difieren de persona a persona.

Finalmente, señala McCollom, no hay una forma segura de craquearse el cuello y agregó que este tipo de trauma puede provocar daños en los nervios, los ligamentos y los huesos. “En pocas palabras, es mejor no hacerlo y de ese modo evitar posibles complicaciones”.

Referencia: Assessing the risk of stroke from neck manipulation: a systematic review. International Journal of Clinical Practice, 2012. https://dx.doi.org/10.1111/j.1742-1241.2012.03004.x