Durante meses, los gobiernos y líderes de economías mundiales se han pronunciado sobre la definición de la terminología y condiciones legales en torno a las criptomonedas. Así lo exigió en una conferencia reciente del Canciller de las Corte Suprema británica, el señor Goeffrey Vos.

Durante su discurso, el canciller destacó la importancia de aclarar y entablar los términos alrededor de la legalidad de las tecnologías financieras, particularmente aquellas que apoyan a los contratos inteligentes y por consiguiente a las monedas digitales, solo así se derribará ese factor de miedo que aún rige el común denominador de los inversionistas y el mercado global. En este sentido, el señor Geoffrey destacó que:

Mi punto de partida es preguntar por qué los contratos inteligentes han tomado tanto en volverse ubicuos. Hemos estado discutiendo cómo y cuándo pueden hacerse cargo del mundo de los servicios financieros; sin embargo, parece que nunca hacen ese avance a la realidad. Por lo que yo sé, no ha habido hasta ahora un contrato inteligente legal en los servicios financieros ni en ningún otro sector.

De la misma manera, el discurso del dirigente divergió a mencionar las diferencias y singularidades de los términos en cuestión, especialmente aquellos como “propiedades/bienes, activos, contratos y criptomonedas”, y cómo encajarían dentro de las leyes de la región británica, a fin de aumentar la confianza de los usuarios, instituciones financieras e inversionistas en líneas generales. Así pues:

En primer lugar, debe haber una identificación sobre si los criptoactivos son o no bienes de acuerdo con la ley inglesa. Si no lo son, un enfoque legislativo rápido y simple debe ser considerado. Tal enfoque podría, de hecho debería, reconocer las realidades de la situación financiera y económica actual. Una vez hecho esto, se puede esperar que la flexibilidad y el ingenio de la ley común hagan el resto.

Por supuesto, el canciller no dejó de mencionar la importancia de establecer acuerdos sobre la ciberseguridad, y prevención de actos ilícitos, como robos, hackeos, o lavado de capitales, todo lo cual ha estado bastante presente en el territorio.

Todas estas medidas son de gran importancia, si consideramos que millones de contratos inteligentes son forjados cada año, y el avance de las tecnologías descentralizadas parece imparable.