Foto: The New York Times

En lo más alto de una montaña al suroeste de Turquía, la tierra arroja fuego constantemente. Sin embargo, lo más impresionante de este fenómeno es que la montaña lo ha estado haciendo durante al menos 2,000 años.

Según una investigación publicada el pasado mes de marzo en Applied Geochemistry, el fuego que emerge de las pequeñas cuevas se produce por una filtración subterránea de CH4, conocido también como metano abiótico. Sin embargo, no es el mismo metano que se produce en los huertos cuando se descompone la materia orgánica bajo la tierra.

Conocidas como Flames of Chimaera, las llamas formaron parte de un mito local que afirmaba que el fuego era generado por el aliento de un ser maligno, que era parte serpiente, parte cabra y parte león. Sin embargo, la investigación ha revelado que el combustible detrás de las misteriosas llamas que salen de las profundidades del suelo montañoso se debe a la reacción química del gas metano con las rocas.

De esta forma, se desmonta otra hipótesis que aseguraba que el fuego se producía a partir de combustibles fósiles, plantas antiguas o vida animal, los cuales generan el metano ‘biótico’. En este sentido, el grupo de investigadores detrás de esta reacción química entre las rocas y el metano, llamado Deep Carbon Observatory, ha logrado demostrar que esta fuente de metano abiótico es mucho más común en la Tierra de lo que se cree.

De hecho, este tipo de metano ha sido descubierto en otros sitios de nuestro planeta. Según Giuseppe Etiope, investigador que participó en la resolución del misterio de Flames of Chimaera en 2014, los científicos de Deep Carbon han encontrado cientos de repositorios de gas en al menos 20 países de todo el mundo e incluso en varios lugares al fondo del océano.

Asimismo, Etiope aseguró que estos descubrimientos proporcionaban un mejor entendimiento de las formas en que los humanos podemos generar metano a partir de la Tierra. El metano abiótico suele producirse a partir de la intervención de agua, rocas y otros elementos que se ubican a kilómetros por debajo de la superficie terrestre.

Al explicar la receta para producir este componente inflamable, los científicos de Deep Carbon dijeron que si se tomaba el hidrógeno del agua, se mezclaba con carbono inorgánico extraído de minerales o gas, y finalmente se agregaba otro mineral metálico, podía generarse el metano abiótico.

El fuego de Flames of Chimaera se produjo por piedra caliza, un material rico en dióxido de carbono o carbonato de calcio, y su fusión con las rocas serpentinizadas, las cuales son ricas en hidrógenos. Estas rocas fueron rociadas por el agua de lluvia para contribuir al proceso.

Uno de los aspectos más importantes de este estudio tiene que ver con las nuevas herramientas que diseñaron los investigadores para hacer este descubrimiento, las cuales pueden servir para averiguar si el metano se produce a partir de rocas sin vida o desde la vida antigua.

En caso de que este logro sea alcanzado, los investigadores también podrán ampliar las teorías de cómo surgió la vida en la Tierra, incluyendo la posibilidad de que haya vida en otros planetas, como Marte o en la luna helada de Saturno. A futuro, los investigadores esperan averiguar cuánto de este gas se produce y de qué manera está siendo almacenado.

Referencia: Abiotic methane in continental ultramafic rock systems: Towards a genetic model. Applied Geochemistry. Volume 102, March 2019, Pages 139-152. DOI: https://doi.org/10.1016/j.apgeochem.2019.01.012