Los seres humanos somos así. Por semanas sabemos que tenemos una entrega importante, pero no es hasta días –y algunos esperan horas– antes que nos ponemos manos a la obra, bajo una inmensa presión y carga laboral que termina afectando el resultado y la calidad de nuestro trabajo. ¿Por qué no simplemente pedir una prórroga para trabajar con calma?

Por lo general, hay personas que no se atreven a decirles a sus superiores que una prórroga sería mejor para el resultado del trabajo por miedo a ser considerados como incompetentes o irresponsables, pero un nuevo estudio ha determinado que no necesariamente esto debe ser así.

El informe realizado por la Escuela de Negocios de Harvard determina que los supervisores no perciben la solicitud de extender un deadline como incompetencia y sugiere que esta estrategia sin explorar podría ser una solución al estrés sobre los tiempos en el trabajo.

Extender una fecha de entrega no es necesariamente una señal de incompetencia

Jaewon Yoon, Ashley Whillans y Grant Donnelly llevaron a cabo el estudio con 10 experimentos y encuestaron a más de 10 mil empleados y gerentes. Como resultado encontraron que, en contraste con la opinión de los empleados sobre si pedir una prórroga para entregar el trabajo sería una señal de incompetencia y falta de motivación, en realidad fue bien recibida por los gerentes. Incluso, en una de las encuestas encontraron que 95% de los empleados que solicitaron una prórroga recibió al menos una de sus gerentes.

Sin embargo, y a pesar de esta cifra, los empleados no se atreven a preguntarlo por temor a que sea mal visto por sus superiores, solo 1 de 10 trabajadores expresaron que sí pedirían una prórroga. De resto, los demás empleados –específicamente las mujeres– consideran que es una señal de desmotivación.

En contraste, los gerentes tildaron tanto a hombres como mujeres que pedían una extensión de la fecha de entrega como más motivados que aquellos que no lo hicieron, lo cual quiere decir que los supervisores ven esta solicitud como algo positivo y no lo relacionan en lo absoluto como una falta de competencia.

Las mujeres son menos propensas a solicitar una extensión de deadline

Las mujeres suelen ser las que menos piden extensión de una fecha de entrega por miedo a ser vistas por sus jefes como incompetentes.

Las mujeres consideran que solicitar una extensión del deadline confirmaría que son menos comprometidas con el trabajo que los hombres, por su rol maternal, una frase que se ha escuchado en los sitios de trabajo a lo largo del tiempo. Sin embargo, esto es una ilusión que a menudo queda anulada, incluso en este estudio. Los investigadores les pidieron a 800 gerentes que juzgaran a empleados hombres y mujeres que pidieran una prórroga de la fecha de entrega, y el resultado fue que ningún gerente catalogó de manera más negativa a las mujeres que a los hombres.

A pesar de que solicitar una extensión de fecha de entrega no tiene que ver con que la mujer sea menos comprometida con el trabajo, sí tiene que ver con algunas normas y protocolos laborales exclusivos para las mujeres que sí tienen que ver con su rol familiar. Entre ellos los permisos posnatales, que, de acuerdo con el estudio, cuando una mujer solicita este tipo de permisos en el trabajo, los gerentes la consideran “menos comprometidas con su trabajo en general”.

Para no caer en tales juicios, las mujeres tienden a cargarse de trabajo sin pedir prórrogas ni dar excusas, por lo que siempre terminan sintiéndose “un poco saturadas de trabajo”, como expresó una de las encuestadas durante el estudio.

Para un trabajo de más calidad, mejor extender el deadline

Para evitar fuertes cargas de estrés laboral, es mejor sincerarse y pedir una extensión de la fecha de entrega. De esta manera se puede trabajar tranquilamente con mejores resultados.

Los gerentes deben ser más flexibles con las fechas de entrega y hacerles entender a sus empleados que las extensiones de fechas de entrega son más comunes de lo que piensan, que incluso los mismos gerentes las han solicitado alguna vez. Es mejor realizar un trabajo con más calma y enfoque sin la presión de la entrega, pues siempre a último momento solemos olvidar algún detalle importante.

En este caso, los gerentes pueden hacerles saber a los empleados cuándo una fecha de entrega se puede extender. Si se trata de un trabajo que no puede extenderse, pues ahí sí los empleados deberán organizarse mejor para no comprometer la calidad y estándares de la compañía.

El estrés en el trabajo no es un aspecto menor en la vida laboral, pues además tiene repercusiones sobre la salud mental y la realización de los empleados. La mejor manera de evitarlo es organizándose y si no es posible, pedir por extensión del deadline tampoco significa el fin del mundo.

Referencia: It Doesn’t Hurt to Ask (for More Time): Employees Overestimate the Interpersonal Costs of Extension Requests: https://www.hbs.edu/faculty/Publication%20Files/19-064_8312949a-87f4-493b-8362-d364382c3db4.pdf