Un estudio realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH, por sus siglas en inglés) ha sugerido que los eventos adversos durante la primera etapa de la niñez pueden influir negativamente en la salud mental de las personas a futuro.

En concreto, los investigadores encontraron evidencia de que los niños menores de 3 años suelen ser más vulnerables en sus perfiles ‘epigenéticos’ a las situaciones adversas y sus efectos, como la pobreza, la inestabilidad familiar y el abuso. Los perfiles epigenéticos son las etiquetas químicas que alteran la expresión de los genes y pueden influir en la salud mental a futuro.

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A través de un comunicado, Erin Dunn, autor principal del estudio y especialista en Psiquiatría de la Unidad Genética del Centro MGH de Medicina Genómica, afirmó:

Estos hallazgos sugieren que los primeros tres años de vida pueden ser un período especialmente importante para configurar los procesos biológicos que en última instancia dan lugar a afecciones de salud mental. Si estos resultados se replican, implican que se deben priorizar las políticas e intervenciones a los niños que experimentaron adversidad durante esos años. Los años pueden ayudar a reducir el riesgo a largo plazo de problemas como la depresión.

La investigación se diseñó con el objetivo de probar la teoría de que los períodos sensibles y adversos se asocian con cambios en la metilación del ADN. En este sentido, los expertos compararon dicho modelo con una teoría de acumulación, que afirma que los efectos de la adversidad crecen con la cantidad de eventos. Asimismo, compararon el modelo con una hipótesis actual que afirma que los efectos de la adversidad se hacen más agudos cuando las situaciones se presentaron recientemente.

Los datos para llevar a cabo el estudio se recolectaron de un Estudio Longitudinal de Padres e Hijos Avon, que se realiza desde los años 90 en el Reino Unido con un grupo de familias. Regularmente, las más de 1,000 parejas de madres e hijos, informan sobre diversos aspectos de su salud. Cuando los niños nacieron y al cumplir 7 años, fueron sometidos a perfiles de metilación del ADN.

La exposición de los niños a eventos adversos antes de los 7 años estuvo basada en la información que los padres suministraron repetidamente sobre aspectos como el abuso, la enfermedad mental de la madre, la convivencia del niño y el adulto, el estrés económico de la familia, la pobreza o desigualdad financiera, etc.

Posteriormente, los investigadores hicieron un registro de la cantidad de exposiciones a cada problema, indistintamente de si los niños tenían esta experiencia en un período específico de su desarrollo. Lo importante, según los expertos, era verificar la cercanía de estas experiencias con la edad en la que se recopilaron las muestras de sangre.

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El análisis identificó al menos 38 patrones de metilación de ADN en los que las situaciones adversas se vincularon a cambios en la metilación. La mayoría de estos cambios se asoció con experiencias estresantes. De hecho, la adversidad antes de los 3 años de edad tuvo un impacto superior en la metilación que los eventos adversos en edades de los 3 a los 7 años.

Según los expertos, será necesario realizar el estudio con un número mayor de participantes para determinar si los cambios en los patrones de metilación se pueden vincular a problemas a futuro con la salud mental de los niños.

Referencia: Biological Psychiatry paper are Thomas Soare and Yiwen Zhu, MGH Center for Genomic Medicine and Department of Psychiatry; Torsten Klengel, MD, PhD, and Kerry Ressler, MD, PhD, McLean Hospital; Andrew Simpkin, Matthew Suderman and Caroline Relton, University of Bristol, U.K., and Andrew D.A.C. Smith, PhD, MStats, University of the West of England. DOI: https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-05/mgh-aed050119.php

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