En algún momento de nuestras vidas, todos hemos pensado qué pasará con nuestros cuerpos al morir. Mientras que una buena parte de las personas opta por someter a sus familiares a la cremación, la mayoría apuesta por un entierro común y corriente. Sin embargo, ambas opciones generan consecuencias negativas para la naturaleza.

En el caso de la cremación, combustibles fósiles se someten a incineración, emitiendo mercurio y partículas de carbono hacia la atmósfera. Por otra parte, el entierro genera importantes niveles de residuo de carbono tras la producción y posterior transporte de ataúdes, además del mantenimiento de los cementerios y el revestimiento de las tumbas.

Quizás es momento de buscar opciones más respetuosas con la naturaleza, como lo ha propuesto el estado de Washington, el cual está a punto de convertirse en el primero de EE.UU en legalizar el ‘compostaje humano’, el cual consiste en la reducción orgánica de los restos humanos de forma natural.

El pasado viernes, el Senado y la Cámara de Representantes de Washington aprobaron el proyecto de ley 5001, llamado “Sobre restos humanos”, que plantea la hidrólisis alcalina y la reducción orgánica. Este proceso también se conoce como “cremación líquida”, y representa una alternativa más amigable con el ambiente de lo que son la cremación y el entierro.

Una de las principales partidarias de que el gobernador de Washington finalmente firme esta ley es Katrina Spade, fundadora de una organización llamada Recompose, que tiene como objetivo ayudar a transformar los restos humanos en tierra luego de la muerte. Sin embargo, Spade aclaró a Live Science que este procedimiento no es ningún tipo de entierro, sino más bien una manera de disposición humana. Con respecto a la cremación y el entierro, Spade dijo:

Así que, tienes esas dos opciones, y si la gente quiere esas opciones, es absolutamente necesario que se queden. Pero la recomposición utiliza alrededor de una octava parte de la energía de la cremación, y también tiene una reducción significativa de carbono gracias en parte al encapsulamiento que ocurre de los materiales durante el proceso.

En caso de que la ley se apruebe finalmente, las personas podrán recurrir a una alternativa ecológica al entierro tradicional y a la cremación. De esta manera, la industria funeraria en el estado de Washington experimentaría una verdadera revolución que podría inspirar a otros estados del país norteamericano.

Así lo considera Jamie Pedersen, senador demócrata por Seattle, quien además afirmó que de todas las alternativas de eliminación de restos humanos, el compostaje humano es la más respetuosa con la naturaleza. Esta noción está respaldada por el hecho de que la cremación libera al menos 300 millones de kilogramos de dióxido de carbono a la atmósfera anualmente.

El proyecto de ley también aprueba la hidrólisis alcalina, también conocida como “cremación en agua”, la cual goza de legalidad en 19 estados de EE.UU. En este proceso intervienen la presión del agua, el calor y elementos químicos diversos con el objetivo de llevar el cuerpo humano a un pequeño fragmento, que puede ser almacenado en depósitos de menor tamaño.

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