El Departamento de Justicia (DoJ) de EE.UU ha abierto una investigación criminal contra el fabricante de coches Ford por presuntas irregularidades en su proceso de certificación de emisiones, intensificando aún más el problema que fue revelado hace dos meses por la compañía.

El procedimiento federal fue admitido por el propio fabricante a través de una presentación financiera publicada hoy, donde aseguró además que la investigación está en sus etapas preliminares. Ford afirma que la investigación no está vinculada de ninguna manera a la utilización de dispositivos o software especialmente diseñado para engañar a los reguladores, como sí ocurrió con el escándalo ‘Dieselgate’ de Volkswagen.

En febrero pasado, un informe del New York Times reveló que Ford investigaría sus propias prácticas con respecto a las pruebas de emisiones, luego de que los trabajadores de la compañía emitieran alertas sobre presuntos datos inconsistentes, como la manera en que Ford calculó la “carga en la carretera”, vinculada a la resistencia de los neumáticos o la resistencia aerodinámica de los coches cuando se mueven a través de superficies planas o lisas.

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En ese momento, se conoció que la firma de abogados Sidley Austin apoyaría a Ford en la investigación, y la propia compañía notificó a la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU sobre dicho procedimiento. En todo caso, Ford está cooperando con el gobierno a fin de esclarecer cualquier problema.

Ford es la última compañía de coches que se ve envuelta en acusaciones de prácticas indebidas con sus pruebas de emisiones. El pasado mes de enero, Fiat Chrysler se comprometió a pagar US$ 800 millones en multas y emitir compensaciones para los usuarios de sus modelos Ram y Jeep, luego de que se conoció que la empresa instaló un programa que permitía a los coches engañar a las pruebas de emisiones del gobierno estadounidense.

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