Una de las discusiones más antiguas en la historia de la psicología es si “se nace o se hace”. Desde una perspectiva psicológica, este debate se refiere a la contribución relativa que ambas influencias hacen al comportamiento humano, como la personalidad, los rasgos cognitivos, el temperamento y la psicopatología.

Cada uno de estos aspectos cuentan con buenos argumentos, por lo que se ha hecho realmente difícil decidir si nuestra personalidad está predispuesta en el ADN, o si está moldeada por las experiencias vividas y el entorno.

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¿Genética o crianza?

En el núcleo de cada célula de nuestro cuerpo hay 23 pares de cromosomas, los cuales están formados por hebras de ADN que se agrupan en segmentos conocidos como genes. Un gen es la unidad biológica básica que transmite características de una generación a la siguiente. Las células humanas tienen alrededor de 25.000 genes.

Es la codificación de estos genes lo que determina los diferentes rasgos que tenemos, más predominantemente los atributos físicos como el color de ojos, color de cabello, tamaño de oreja, altura y todas nuestras particularidades físicas.

Si bien hay rasgos psicológicos que están predeterminados por nuestros genes, podemos elegir quién queremos ser.

Sin embargo, todavía no se sabe si los atributos más abstractos como la personalidad, la inteligencia, la orientación sexual, los gustos y aversiones también están codificados genéticamente en nuestro ADN.

Para los nativistas, personas que adoptan una posición hereditaria extrema, las características de la especie humana en su conjunto son un producto de la evolución y las diferencias individuales se deben al código genético único de cada persona.

Uno de los temas más candentes contra los nativistas es que puede haber un “gen gay” que explicaría que los homosexuales realmente nacen de esa manera. Otro problema es que los actos delictivos, la tendencia al divorcio y el comportamiento agresivo que causa el abuso pueden ser justificados por los llamados “genes del comportamiento”.

Estudios en gemelos monocigóticos demuestran que  los genes del comportamiento existen. Pruebas realizadas en gemelos genéticamente idénticos que son separados al nacer y criados sin ninguna interacción entre ellos, muestran que ambos tienen comportamientos y respuestas similares, como si hubieran sido criados juntos.

Pizarra en blanco

En el otro extremo del espectro están los ambientalistas, cuya suposición básica sostiene que al nacer, la mente humana es una pizarra en blanco que se llena gradualmente como resultado de las experiencias vividas.

La codificación de los genes es lo que determina los diferentes rasgos que nos definen como persona.

Desde este punto de vista, las características psicológicas y las diferencias de comportamiento que emergen a través de la infancia y la niñez son resultado del aprendizaje.

Si bien es cierto que los gemelos criados por separado tienen similitudes notables en su personalidad, la intervención del medio ambiente ha provocado algunas diferencias en la forma en que se comportan.

Nuestros genes podrían ser responsables de que adoremos a los perros

En la actualidad casi nadie acepta ninguna de las posiciones extremas. Simplemente hay demasiados hechos en ambos lados que son inconsistentes con una visión de “todo o nada”.

El debate entre si se nace o se hace continúa, y aunque es un hecho que tenemos rasgos psicológicos que están predeterminados por nuestros genes, podemos elegir quién queremos ser a medida que viajamos a lo largo de nuestra vida.

Referencia: The Role of Nature and Nurture for Individual Differences in Primary Emotional Systems: Evidence from a Twin Study. Plos One, 2016. https://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0151405

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