Los ecosistemas de coral apoyan la biodiversidad y proporcionan sustento para al menos 500 millones de personas, especialmente en países en desarrollo. Sin embargo, los efectos del cambio climático impulsado por el calentamiento global antropogénico, amenaza gravemente estos ecosistemas, lo que ha fundamentado el esfuerzo de la comunidad científica en restaurar y preservar esta importante forma de vida.

En este sentido, los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, muestran que el excremento de las aves tiene un impacto positivo en el crecimiento de los corales, lo que resalta la importancia de proteger las aves marinas.

Trasplantando corales

Para el estudio, los investigadores realizaron un experimento de crecimiento en dos áreas marinas protegidas de Fiji: la isla Namena, que se distingue por albergar aves marinas reproductoras, y la isla Vanua Levu, ubicada a unos 25 kilómetros al norte, la cual carece de aves marinas.

Los ecosistemas de coral apoyan la biodiversidad y proporcionan sustento para alrededor de 500 millones de personas.

El equipo recolectó 36 fragmentos de coral de colonias sanas de corales de asta de ciervo en Namena y Vanua Levu, luego trasplantó la mitad de las de Namena a Vanua Levu y viceversa. Después de un año, los investigadores encontraron que los corales que habían sido reubicados en las aguas enriquecidas con excremento de aves alrededor de Namena, habían crecido en promedio 15 centímetros, aproximadamente cuatro veces más rápido que los corales trasplantados en las aguas de la otra isla.

Adicionalmente, los especímenes en Namena también contenían mayores cantidades de algas simbióticas que alimentan a los corales, en comparación con los que se mantuvieron en las aguas que circundan Vanua Levu.

Proteger a las aves

El hallazgo apunta a la necesidad de comprender mejor cómo interactúan los ecosistemas terrestres y marinos, y hacer eso podría ayudar a los administradores a determinar qué arrecifes de coral responderán bien a los esfuerzos de restauración y preservación.

Comparación de los corales de asta de ciervo cultivados en el experimento. Los tres de la izquierda sin la influencia del excremento de las aves marinas, y los tres a la derecha cerca de una colonia de aves marinas.

Del mismo modo, los investigadores sugieren que dada la importancia de las aves marinas –y su excremento– para el recrecimiento de los arrecifes de coral amenazados, se deben tomar medidas para su protección, ya que casi un tercio de las especies de aves marinas están en riesgo de extinción a nivel mundial.

Al respecto, la investigadora Candida Savaje, afiliada al Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Otago y autora del estudio, comentó:

“Ahora que sabemos qué beneficios tienen las aves marinas para el crecimiento de los corales, deberíamos considerar la gestión de cuencas hidrográficas para proteger nuestros ecosistemas marinos”.

Esto podría consistir en la protección de los lugares de anidación de aves marinas establecidos o la promoción de nuevos hábitats de aves marinas, mediante la mejora de la vegetación natural en la tierra y la protección de áreas marinas. Si las aves están allí, los beneficios de sus excrementos también lo estarán.

Referencia: Seabird nutrients are assimilated by corals and enhance coral growth rates. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-41030-6