Los resultados de un reciente estudio revelaron que, producto de miles de millones de años de recibir impactos de asteroides, la Luna tiene cicatrices mucho más profundas de lo que se creía anteriormente.

Se cree que este bombardeo asteroidal ha hecho añicos la corteza lunar, la capa más externa de la Luna, afectándola a profundidades de 20 kilómétros o más. A pesar de esto, los procesos de fractura y fragmentación durante un impacto de asteroide han recibido poca atención.

Superficie fragmentada

Aunque los cráteres lunares han sido bien documentados, se sabe poco sobre el megaregolito, la región superior de la corteza lunar. Con el propósito de llenar estos vacíos, un equipo de investigadores realizó una serie de simulaciones computarizadas que revelaron una realidad hasta ahora desconocida.

La simulación mostró el daño que los impactos de asteroides le ocasionan a la superficie lunar.

El modelo mostró que los impactos de objetos individuales podrían fragmentar la corteza lunar en bloques de aproximadamente 1 metro de ancho, abriendo grietas que pueden alcanzar varios kilómetros de profundidad y extenderse por cientos de kilómetros en la superficie.

Las simulaciones encontraron que el impacto de un objeto de 1 kilómetro de diámetro podría haber abierto grietas que alcanzan profundidades de 20 kilómetros en la superficie lunar, mientras que los impactos de objetos de unos 10 kilómetros de diámetro, las grietas alcanzaban profundidades similares, pero se extendían lateralmente a distancias de hasta 300 kilómetros desde el cráter del impacto.

Mejor comprensión

Al respecto, el investigador Sean Wiggins, académico en el Departamento de Tierra, Medio Ambiente y Ciencias Planetarias de la Universidad de Brown y autor principal del estudio, comentó:

“El daño en la superficie lunar sobrepasa con creces el área del cráter principal, llegando mucho más lejos de lo que hubiéramos predicho. Con el tiempo, estas grietas formaron redes que crecieron y se conectaron, creando una corteza lunar totalmente fragmentada”.

Aunque los cráteres lunares han sido bien documentados, se sabe poco sobre el megaregolito, la región superior de la corteza lunar.

De acuerdo a los investigadores, el megaregolito lunar se fragmentó totalmente muy temprano en la historia de la Luna, agregando porosidad y por lo tanto disminuyendo su densidad.

Al contar con una imagen más detallada de la superficie lunar, los científicos pueden comprender mejor cómo esa región conduce el calor y otros fenómenos físicos, lo cual podría revelar pistas importantes sobre la formación de otras lunas e incluso planetas.

El equipo de investigadores concluye señalando que impactos similares probablemente destrozaron la corteza de la antigua Tierra y Marte, por lo que comprender qué tan fracturadas están las costras planetarias puede ayudar a determinar si estos entornos se volverán habitables y cuándo.

Referencia: Impact Fragmentation and the Development of the Deep Lunar Megaregolith. Journal of Geophysical Research: Planets, 2019. https://doi.org/10.1029/2018je005757