Existe evidencia de que hace más de dos mil años las civilizaciones mesoamericanas contaban con una compresión del magnetismo. La prueba más representativa de ese entendimiento son un conjunto de esculturas humanas que se distinguen por tener frentes, mejillas y ombligos magnetizados.

Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Harvard, Cambridge, Yale y otras instituciones, proporciona la primera visión detallada de cómo los creadores de estas esculturas aprovecharon los campos magnéticos presentes en grandes rocas para esculpir estas partes del cuerpo.

Rasgos anatómicos resaltados

De acuerdo a la investigación, la cual se realizó en Monte Alto, una región costera de lo que en la actualidad llamamos Guatemala, estos campos magnéticos se produjeron por el impacto de rayos en las rocas, las cuales luego fueron talladas en estilizadas y rotundas figuras, conocidas popularmente como “barrigones”.

Los rasgos anatómicos magnetizados muestran que los mesoamericanos tenían una comprensión del magnetismo.

Se han encontrado al menos 127 esculturas de este tipo en diversos sitios de Mesoamérica, una antigua región cultural que se extendió desde el centro de México y ocupó de gran parte de América Central.

Para la investigación, los científicos examinaron 11 esculturas de barrigones, 6 cabezas y 5 cuerpos que ahora se exhiben al público en La Democracia, una ciudad guatemalteca.

Con el uso de sensores de mano, los investigadores confirmaron la presencia de señales magnéticas en la sien derecha y la mejilla en tres de las cabezas examinadas. Estas pruebas también detectaron magnetismo cerca de los ombligos de cuatro esculturas del cuerpo, y valiéndose de un sensor magnético portátil de alta resolución, el equipo pudo mapear con precisión los campos magnéticos en las esculturas de dos cabezas y dos cuerpos.

La colocación aparentemente intencional de rasgos anatómicos tallados en regiones magnetizadas preexistentes, implica que los escultores fueron capaces de detectar la presencia de campos magnéticos.

Identificando secciones magnetizadas

En la elaboración de las esculturas, explican los científicos, es probable que los artesanos puedan haber sostenido trozos de minerales magnetizados naturalmente cerca de rocas de basalto ricas en hierro, y de ese modo identificaban las áreas en la roca donde las fuerzas magnéticas estuvieran presentes.

Se han encontrado al menos 127 esculturas de este tipo en diversos sitios de Mesoamérica.

Estas esculturas, que pueden sobrepasar los 2 metros de altura y pesar más de 10.000 kilogramos, representaban antepasados de familias de alto rango ya muertos, pero aún venerados.

En base a la revisión realizada de la literatura preexistente, los autores de la investigación sospechan que el hecho de que una escultura repeliera objetos magnetizados, se habría visto como una demostración de la presencia y la autoridad de los antepasados ​​fallecidos.

Adicionalmente, los autores del estudio señalan que estos hallazgos indican que los mesoamericanos atribuyeron poderes especiales a ciertas partes del cuerpo, como la cara y la sección media.

Referencia: Knowledge of magnetism in ancient Mesoamerica: Precision measurements of the potbelly sculptures from Monte Alto, Guatemala. Journal of Archaeological Science, 2019. https://doi.org/10.1016/j.jas.2019.03.001

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