La comercialización de alimentos, diseñada para fomentar asociaciones sólidas y positivas con la comida chatarra en la mente de los consumidores, especialmente en los jóvenes, es uno de los mayores obstáculos en la lucha pública contra la obesidad.

De acuerdo a los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Chicago, el deseo natural de los adolescentes de rebelarse contra la autoridad podría aprovecharse para llevarlos a reemplazar la comida chatarra por opciones más saludables.

Aprovechar la resistencia innata de los jóvenes

El estudio muestra que este enfoque puede tener mejor resultado que simplemente darles a los adolescentes información sobre una alimentación saludable, aprovechando su resistencia innata a ser engañados o forzados a hacer algo.

Los investigadores señalan que este enfoque, junto con el entusiasmo de los adolescentes a no ser controlados, es suficiente para provocar un cambio en sus hábitos alimenticios.

Para el estudio, el equipo de investigación examinó a 362 estudiantes, con edades comprendidas entre los 13 y los 15 años, quienes fueron separados en dos grupos: uno que recibió un informe de investigación basado en hechos sobre algunos de los trucos mercadotécnicos utilizados por las compañías de alimentos, y al otro grupo se le dio un informe directo sobre los beneficios de una alimentación saludable.

Los adolescentes primero leyeron el material de exposición comercial, y luego hicieron una actividad llamada “hazlo real”, la cual tuvo por objetivo de reforzar la representación negativa de la comercialización de alimentos. Los estudiantes recibieron imágenes de anuncios de comida en iPads con instrucciones para escribir o dibujar en los anuncios (estilo graffiti) a fin de transformar los anuncios publicitarios de falsos a verdaderos.

Los investigadores encontraron que el grupo que realizó la actividad eligió menos bocadillos de comida chatarra y seleccionó agua en lugar de refrescos azucarados al día siguiente. Pero eso no es todo, el estudio descubrió que los efectos de la exposición a la mercadotecnia perduraron durante el resto del año escolar: tres meses completos.

Una estrategia simple y efectiva

El equipo pudo evidenciar que los jóvenes redujeron sus compras diarias de bebidas y bocadillos poco saludables en la cafetería de la escuela en un 31 por ciento durante ese período, en comparación con el grupo de control.

Los lazos positivos que crean las campañas publicitarias con la comida chatarra se encuentran entre los mayores obstáculos en la lucha contra la obesidad.

Estos resultados sugieren que replantear la forma en que los niños y adolescentes ven las campañas de comercialización de alimentos, puede estimularlos a tomar decisiones dietéticas más saludables durante un período prolongado de tiempo.

Los autores del estudio consideran que este enfoque, junto con el entusiasmo de los adolescentes a no ser controlados por ningún grupo de adultos, ya sean padres o ejecutivos de mercadotecnia, es suficiente para provocar un cambio en sus hábitos alimenticios.

Con eso en mente, los investigadores señalan que esta puede ser una estrategia simple y efectiva de promover mejores hábitos alimenticios entre los jóvenes, y de este modo, combatir los crecientes niveles de obesidad en todo el mundo.

Referencia: A values-alignment intervention protects adolescents from the effects of food marketing. Nature Human Behaviour, 2019. https://doi.org/10.1038/s41562-019-0586-6