Un nuevo estudio realizado en enero del año pasado sugiere que hasta las aplicaciones destinadas a temas como la salud mental o la adicción a la nicotina pueden “ventilar” la información personal y privada de los usuarios.

El estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur y por el Departamento de Psiquiatría del Centro Médico Beth Israel Deaconess fue publicado por la revista JAMA Network Open el pasado viernes para su conocimiento público.

De acuerdo con el estudio, se examinaron 36 de las mejores aplicaciones para dejar de fumar y ayudar con la depresión en las tiendas virtuales de Android y iOS, en los Estados Unidos. Cada una de las mejores puntuadas se probó en dispositivos como el Huawei Nexus 6P y el iPhone 6S.

Cuando los investigadores procedieron a examinar las políticas de privacidad de las aplicaciones seleccionadas como muestra, dieron con el descubrimiento de que 25 de las 36 en efecto contaban con algún tipo de especificación. Sin embargo, no todo pintó bien para las apps analizadas.

La verdad detrás de las políticas de privacidad

El contar con políticas de privacidad no eximió a las aplicaciones de ser analizadas a fondo por los investigadores de la New South Wales, quienes encontraron que solo 23 de esas 25 aplicaciones en efecto notificaban al usuario que sus datos podrían llegar a compartirse con “un tercero”, 16 de esas especificaron que los datos podrían llegar a compartirse con anunciantes, y, 14 aplicaciones de la muestra indicaban que la información privada podrían llegar “a manos” de ambos escenarios.

Siguiendo los números recolectados por los investigadores, suena preocupante que solo una aplicación informó a los usuarios que sus datos no serían compartidos, y, seis anunciaron que “los identificadores personales” –tales como la dirección de correo electrónico, el nombre, la fecha de nacimiento– no sería compartido con anunciantes.

No obstante, al examinar la transmisión de datos de cada aplicación seleccionada para el estudio, los investigadores notaron que 33 de las 36 aplicaciones –es decir, el 92% de la muestra– en realidad sí compartía los datos con uno o más terceros. Asimismo, dieron con la “noticia” de que 29 aplicaciones de la muestra total también compartía la información con servicios operados por compañías como Facebook y Google.

Con respecto a dicho apartado del estudio, ni la compañía de Zuckerberg ni el gigante tecnológico han emitido comentarios. Sin embargo, los investigadores detallaron que el intercambio de datos entre las aplicaciones y las compañías ocurría “independientemente de si se usó la función de inicio de sesión social”, es decir, que sin importar si el usuario ingresó, o no, a la aplicación por medio de alguna red social el intercambio de datos pasó.

Por otra parte, en 33 aplicaciones del total a ser examinadas los encargados del estudio indicaron que una de ellas compartía el nombre de usuario y que ocho divulgaban un identificador vinculado con el dispositivo que utilizó la persona para ingresar, pero, más alarmante aún, dos compartían información que incluía el uso de sustancias del “paciente” o información personal sobre su estado de salud.

Para considerar

Es importante recalcar como un estudio llevado a cabo hace un año plantea una preocupación que parece ser atemporal: la seguridad de la información que es compartida en las aplicaciones, en esta oportunidad en aquellas destinadas a la salud y la mejora del estilo de vida.

Además, es aún más delicado que estemos hablando de temas delicados como la salud mental y la adicción, lo que parece demostrar que ningún segmento está a salvo de la exposición “no autorizada” de datos personales.

Por lo mismo, este estudio resalta una vez más la importancia que se encuentra en realizar revisiones necesarias a las políticas de privacidad para así elaborar iniciativas tecnológicas para proteger a los usuarios.