Normalmente, el concepto de moral se va desarrollando en los humanos durante su crecimiento a la vez que va tomando forma dependiendo de nuestro contexto y cultura, así, lo que es una decisión moral para uno, no lo es para otro. Cuando estamos ante un escenario en el que debemos tomar este tipo de decisiones tendemos a tomarlas aplicando la máxima de “no le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti” pero, ¿cómo es el proceso para tomar esa decisión?

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Radboud y el Darmouth College llegó a la conclusión de que no todas las personas no aplican la máxima pues, mientras un grupo de personas toma en consideración cómo su decisión puede afectar a los demás, otro aplica el “oportunismo moral”, es decir que, aunque la persona aún quiera quedar bien ante los demás, busca maximizar su propio beneficio.

Efectivamente, nuestras decisiones siempre se verán afectadas por el contexto que nos rodea, además de ser un proceso que está en constante cambio, en tanto que el contexto social también se mantiene cambiante.

“Esto tiene tremendas ramificaciones si uno considera que nuestro comportamiento moral podría cambiar bajo nuevos contextos, como durante la guerra”, expresó uno de los coautores de la investigación, Luke J. Chang, profesor asistente de ciencias psicológicas y cerebrales, y director del laboratorio de Neurociencia Computacional Social Afectiva.

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¿En qué nos basamos para tomar decisiones morales?

Los investigadores hallaron que existen distintas estrategias para tomar decisiones morales: aversión a la inequidad, aversión a la culpa y oportunismo moral.

Para llegar a tal conclusión, el equipo de investigadores diseñó un juego de inversión modificado llamado ‘Juego de Multiplicador de Inversión Oculto’, en el que los participantes podían clasificar decisiones en confianza recíproca como función de la estrategia moral de los humanos.

Las estrategias estaban clasificadas en ‘aversión a la inequidad’, en la que las personas decidían basándose en recibir un resultado justo; ‘aversión a la culpa’, en la que las personas tomaban decisiones para no sentirse culpables; y ‘oportunismo moral’, un punto medio entre aversión a la inequidad y a la culpa.

En complemento, también se diseñó un modelo computacional de estrategia moral que permitiera explicar la manera en que las personas se comportan en este tipo de juegos y para examinar la actividad de los patrones asociados a las estrategias morales.

Modelo de Juego de Multiplicador de Inversión Oculto.

Un total de 57 participantes jugaron el juego de multiplicador de inversión mientras se les practicaba una resonancia magnética. En cada prueba del juego un inversionista podía enviar cualquier número de 10 tokens al participante mientras conserva el resto.

Como es común en esta clase de pruebas, el participante considera que su inversión se multiplicará por algún factor antes de recibir la transferencia, sin embargo, en este caso solo el participante sabía en cuánto se multiplicaría esa inversión y estaba en conocimiento de la ignorancia del inversionista. Además, el participante podía escoger si le regresaba los tokens de las inversiones multiplicados al inversionista y si decidía quedárselos, podía canjearlos por dinero al final de la prueba.

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Tomando esto en cuenta, el desequilibrio informativo entre el participante y el inversionista tenía otros elementos que le permitían al participante aplicar diferentes estrategias morales para tomar una decisión.

Por ejemplo, un participante con aversión a la culpa trataría de buscar el resultado más justo, que reflejara las expectativas del inversionista. No obstante, un participante con aversión a la inequidad hubiese basado su decisión en el total de tokens que recibe al final para asegurarse de recibir la misma cantidad que el inversionista.

Los participantes que se dejaron llevar por la avaricia, lo cual los inclinaría a quedarse con la mayor cantidad de tokens, mientras que aquellos tomaron en cuenta el contexto, aplicaron la estrategia del oportunismo moral, en la que se inclinaría hacia la aversión a la inequidad o a la culpa, dependiendo de la cantidad en la que se multiplicaría la inversión.

De esta manera, si la inversión se multiplicaba por dos, el participante se inclinaría más hacia la aversión a la inequidad, pero si se multiplicaba por seis, tendría aversión a la culpa. Cabe destacar, según resaltan los investigadores, que ambas aversiones estarían determinadas en una regla antiavaricia, pero siempre buscarían lograr el mayor beneficio económico.

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¿Qué ocurre en nuestros cerebros cuando tomamos decisiones morales?

Las estrategias morales que aplicamos para tomar decisiones están asociadas a distintos patrones de activación neuronal.

El modelo computacional reveló que las distintas estrategias morales que los participantes aplicaron estaban asociadas a distintos patrones de activación neuronal. Además, se pudo comprobar que, en cuanto a las estrategias que dependen del contexto, los participantes moralmente oportunistas cambiaban entre comportamientos de aversión a la culpa y a la inequidad, lo cual corresponde a cambios en la activación de sus patrones cerebrales.

Como conclusión, los investigadores sostienen que las estrategias para tomar decisiones están asociadas a distintos patrones cerebrales y que este tipo de estudios podrían ser útiles para reflexionar sobre cómo los debates morales dividen las sociedades actualmente, así como a comprender los dilemas morales que se presentan tanto en situaciones cotidianas como en la política.

Referencia: The computational and neural substrates of moral strategies in social decision-making: https://www.nature.com/articles/s41467-019-09161-6

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